Silencio y Soledad, ¿Seremos capaces?
Y DIOS no estaba en la tempestad, ni en la tormenta, sino en el susurro del
viento (Ezequiel) ¡Qué difícil es para muchos de los seres humanos escuchar a
Dios!, qué difícil es escucharnos a nosotros mismos, peor a otros. Tanto para
una actividad como para la otra necesitamos el silencio y la soledad, pero ¿cuál
es el verdadero silencio que necesitamos?
“Una noche mientras se hallaba en oración el hermano Bruno se vio
interrumpido por el croar de una rana. Pero, al ver que todos sus esfuerzos
por ignorar aquel sonido resultaban inútiles, se asomó a la ventana y gritó:
¡SILENCIO! ¡Estoy rezando! Y como el hermano Bruno era un santo, su orden
fue obedecida de inmediato: todo ser viviente acalló su voz para crear un
silencio que pueda favorecer su oración.
