Históricamente los guayaquileños han creado instituciones para solucionar los problemas de la ciudad que, siendo responsabilidad del gobierno central, los ignoraba o no proporcionaba los fondos suficientes debido al centralismo que todavía existe. Así nacieron la Sociedad Filantrópica del Guayas y la Junta de Beneficencia, como ejemplos de instituciones creadas en el siglo XIX. En el XX, se crearon el Comité de Vialidad, Comisión de Tránsito, SOLCA y numerosas otras más, entre ellas, la Junta Cívica de Guayaquil (JCG) en 1992. Nació por la desatención de la que había sido víctima la ciudad durante años. Llegó a tener centenares de afiliados entre personas y empresas.
Hoy hay un nuevo directorio presidido por Miguel Ángel González Guzmán e Isabel Noboa Pontón como vicepresidenta. Se propone reactivarla, reestructurarla y relanzarla, para lo cual se están creando comisiones. Se propone ser una organización ciudadana y apolítica que promueva el civismo y los valores humanos; que recomiende, articule y motive la participación de los diferentes actores públicos y privados en torno a una agenda de desarrollo de la ciudad y su zona de influencia.
Es de esperarse que el entusiasmo mostrado en las primeras sesiones se mantenga y se haga realidad todo lo que sugiere. Hay mucho por hacer en todas las áreas de la ciudad y zona de influencia: asesoramiento en seguridad, tránsito, educación, urbanismo, obras de infraestructura, salud, desarrollo económico, etc. En materia de civismo habría que comenzar apoyando al Archivo Histórico del Guayas (AHG) donde se encuentra la historia de Guayaquil y de los próceres, hay documentos desde el siglo XVI. Quien no conoce la historia de su ciudad, ¿cómo puede llamarse buen guayaquileño? Esta institución debe ser apoyada por el Municipio y Gobierno Central como ocurre en otras ciudades de nuestra región donde se publican obras, dictan conferencias y dan clases. Pero con tres personas, ¿cómo es posible fomentar la historia de Guayaquil? También sorprende la ausencia de institutos de pensamiento liberal. Cuando tenía una columna en El Telégrafo y posteriormente en Expreso en numerosas ocasiones mencioné la ausencia de ellos y comenté la gran labor hecha por Dora de Ampuero, creadora del Instituto Ecuatoriano de Economía Política. Comenté que, si a las cámaras de la producción no les interesaba crear institutos de pensamiento liberal, deberían apoyar su labor; y hoy que ella se acerca a los 90 años requieren hacerle un homenaje por su extraordinaria labor realizada en más de 30 años, que incluye haber educado a miles de jóvenes sobre la libre empresa.

Dios lo quiera, Guillermo. Guayaquil es una ciudad abandonada. Todo se alquila o se vende. La gente, asustada, la va vaciando y se traslada a Samborondón, que pronto reventará.
Gracias Norma.Lo has resumido muy bien.
UNA PREOCUPACIÓN , LA QUE MUCHOS COMO YO SOSPECHARÍAN. DECIR CUÁL ES SERÍA PEROGULLO