12 agosto, 2026

La veranera y el acacio

¿Has visto una veranera bajo la sombra de un acacio?

Su contorno sigue los acordes de una melodía, ya por ellos conocida.

El acacio se aferra a la tierra con un extraño poder, y la veranera se enrosca como gata mimosa en las faldas de su amo.

El acacio eleva su noble tronco hacia el firmamento, mientras la veranera se funde bajo su piel para otorgarle sus amores.

Siempre he preguntado si el madero está consciente de esta ofrenda.

El sol y el viento me responden sabiamente.

La enredadera vive feliz en su cuna, no informándole, siquiera…

Si de ella la vida del acacio depende.

Hay amores como los acacios y veraneras.

Seres que nacieron uno para el otro.

Existiendo juntos, no pueden extinguirse.

Enfrentan adversidades y el paso del tiempo.

La fuerza que los une radica en la persistencia con la que se prenden.

La sangre de sus venas se nutre del amor que los mantiene.

Nada podrá separarlos.

Son uno solo siendo dos distintos.

Vivir de esa manera es su destino.

Así nacieron y se amarán por siempre.

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