Finalizó el Mundial en un duelo entre España / Argentina
Cae el telón del entretenimiento masivo más grande del mundo que puso en segundo lugar los dramas nacionales e internacionales. Las portadas de los medios de comunicación y las conversaciones en las redes sociales se centraron en el fútbol. Ninguna noticia pudo bajar del podio al Mundial.
Mbappé caldeó los ánimos nacionalistas que sirvió como narcótico escape para aliviar por algunos días el profundo dolor por la eliminación y con el premio de haber salido de goleador máximo.
La premiación, lágrimas y festejos es la antesala de lo que se viene; la realidad vuelve a entrar a escena, la vieja corrupción de los viejos protagonistas. Los padecimientos no habían desaparecido, simplemente estaban soterrados por la emoción arrolladora que genera el fútbol. En una fábula suena así:
Cuando llegó la gran final de la copa del Bosque Universal, todos los animales olvidaron por unos días sus viejas disputas.
El águila dejó de discutir con el cóndor; el león dejó de rugir contra el elefante; el zorro y el conejo se sentaron en la misma colina para mirar el espectáculo. Cada uno llevaba los colores de su tierra, pero todos compartían la misma ilusión.
Durante semanas solo se habló de goles, abrazos, derrotas y hazañas. Las diferencias de idioma, tamaño o especie parecían desaparecer detrás de un balón que rodaba de un extremo al otro del bosque.
Cuando finalmente cayó el telón del torneo y España levantó la copa, hubo lágrimas de alegría y también de tristeza. Los vencedores celebraban; los vencidos prometían volver más fuertes. El viejo búho, que observaba todo desde la rama más alta, sonrió en silencio.
Al día siguiente, el bosque despertó.
Los caminos seguían rotos. El río continuaba contaminado. Muchos animales aún buscaban alimento. Los conflictos que habían quedado dormidos regresaron poco a poco.
Entonces el búho reunió a todos y les dijo:
—Si durante un campeonato fueron capaces de respetarse, animarse y convivir sin importar sus diferencias, ¿por qué no pueden hacerlo durante el resto del año?
El silencio fue profundo.
El colibrí comprendió que su pequeño vuelo también era importante. El cóndor entendió que no podía volar solo. La hormiga recordó que las grandes obras nacen del trabajo colectivo. Incluso el jaguar descubrió que la verdadera fortaleza no consiste en vencer a los demás, sino en proteger a toda la comunidad.
Desde aquel día, el Bosque Universal comprendió que el trofeo más valioso no era el de oro, sino el de la convivencia.
Porque los campeonatos terminan, pero las naciones permanecen.
Y un pueblo solo alcanza la verdadera victoria cuando convierte la emoción de un partido en solidaridad, la rivalidad en respeto y la diversidad en una fuerza común.
Así también ocurre con el mundo, con el Ecuador y con Antonio Ante. Ninguna comunidad prospera cuando unos caminan contra otros. El progreso nace cuando cada persona, con su historia, su cultura y sus diferencias, aporta al mismo proyecto colectivo.
Moraleja
La copa más importante no se levanta en un estadio; se construye cada día cuando un pueblo aprende que la unidad no exige pensar igual, sino caminar juntos hacia un mismo destino.

felicitaciones desde Monterrey