Antecedentes
En el Guayaquil de mi niñez, las casas eran generalmente de madera. En los temblores se amaqueaban. Pasaba el temblor y todo seguía igual, salvo el susto que traen consigo estos movimientos leves.
Las abuelas recomendaban esconderse debajo de los escritorios y de la mesa de comedor, que generalmente eran hechas de muy buenas maderas y resistentes.
Posteriormente, las construcciones se comenzaron a construir de cemento y sismorresistentes; entonces la gente recomendaba pararse de espaldas a las paredes, por cuanto los trozos de cemento no te caerían sobre tu cuerpo. También indicaban pararse debajo de los dinteles de las puertas de las casas.
En el terremoto del año 2016, se conoció de ciertos edificios de cemento de la ciudad de Guayaquil que tenían sótanos (refugios) para que la gente acuda a ellos para mantenerse a salvo, pero dependiendo de su intensidad, por cuanto de otra manera morirían aplastados en el subsuelo.
Creo que cuando hay un sismo, en estos casos de no mayor intensidad, es conveniente salir de las casas y mantenerse en sitios abiertos y sin cables de electricidad (lo ideal sería en un parque).
Se recomienda no perder la calma, pero un instructor que tuve sobre desastres como temblores e incendios en edificios altos nos decía: en estos casos, “no hay caballeros”. Es la ley del «sálvese quien pueda y como pueda»…
Sin embargo, sí hay personas que saben guardar la tranquilidad y están preparadas para estas circunstancias. Ellas deben ser nombradas en estos edificios, por ejemplo, en un banco, como una especie de jefes de piso en caso de desastres.
Años atrás, estaba visitando a un ejecutivo de un banco, justo cuando empezaban a realizar un simulacro de incendio (con la llegada del Cuerpo de Bomberos, la PP. NN. y la Defensa Civil). El ejecutivo me dijo: “Señor, sáquese el saco y los zapatos y baje por las escaleras”.
El exalcalde Nebot realizó en su alcaldía un simulacro de terremoto, previamente avisado para hacerlo tal día determinado en el centro de Guayaquil, que se iniciaría a las 9 de la mañana. Justamente cinco minutos antes se dio un leve temblor.
No recuerdo que en muchos años atrás se haya realizado este tipo de simulacros. En el incendio del extinguido Banco Continental se les obligó a los dueños del banco a hacer una escalera externa al edificio, de fierro, que se comunique con los pisos para casos de incendios, para la salida rápida en los pisos de empleados y clientes, guiados por los jefes de pisos de desastres antes indicados. La idea, en esa época, era la de que todos los edificios altos las tengan, pero ningún otro edificio alto de la ciudad de Guayaquil, que yo sepa, las tiene.
El presidente D. N. A., ante la presencia del Súper Niño, ha declarado al país en “alerta amarilla hasta la altura de 1.500 m s. n. m.”, y ha solicitado a los GAD sus planes de emergencia para conocer si están preparados.
(Continuará).
