7 agosto, 2026

Fábula No. 18: La carreta de la niebla

El 8 de diciembre de 2024, cuatro niños desaparecieron en el sector de Las Malvinas, al sur de Guayaquil, después de salir de jugar un partido de fútbol. Según testimonios de familiares y videos de cámaras de vigilancia, los menores fueron detenidos por personal militar y subidos a vehículos de las Fuerzas Armadas en las cercanías del Mall del Sur. Cuatro horas después, uno de los niños llamó a su padre desde un celular prestado, relatando que los habían golpeado, desnudado y abandonado en Taura, una parroquia rural a 37 km de Guayaquil.

Aún no termina el proceso y ahora la noticia que tiene alarmado al país es haber encontrado ocho cadáveres ensacados en la vía Juján/Babahoyo que corresponden a jóvenes reportados como desaparecidos en Daule, pero lo que más indigna es que los han tenido paseando los cadáveres de una población a otra para hacer la autopsia. No lo hicieron en Daule a pesar de contar con el médico forense. Profundiza la preocupación ciudadana sobre la seguridad y la eficacia de los mecanismos de búsqueda e información.

Desde el ámbito jurídico, corresponde a las autoridades actuar con absoluta diligencia para esclarecer los hechos caiga quien caiga, sin encubrimientos como ocurrió con los cuatro niños asesinados de Las Malvinas por militares en servicio activo.

Esta fábula puede ayudar a expresar el dolor colectivo y el llamado a la responsabilidad sin convertirla en una acusación judicial.

¿Para qué puede servir esta fábula?

  1. Enfatiza el valor de la vida y la justicia: El mensaje central es que ninguna autoridad, grupo o individuo puede estar por encima de la ley y de la dignidad humana.

  2. Evita acusaciones categóricas sobre hechos aún en proceso: Se centra en la necesidad de investigar, esclarecer y sancionar con transparencia y debido proceso.

  3. Canaliza la indignación hacia un llamado cívico.

  4. Invita a exigir instituciones eficaces, verdad y rendición de cuentas, en lugar de alimentar odio o violencia.

Sobre los casos mencionados

En asuntos tan sensibles —desapariciones, hallazgo de cadáveres y presuntas responsabilidades de agentes estatales— lo más prudente es distinguir entre hechos reportados y responsabilidades judicialmente establecidas. La exigencia democrática válida es que las autoridades investiguen con diligencia, informen con transparencia y sancionen a los responsables, sin encubrimientos ni privilegios.

Entendemos la indignación y el dolor de las familias. Pero hay una diferencia importante entre denunciar hechos graves y afirmarlos como verdades judiciales cerradas: en el caso de los cuatro menores de Las Malvinas, las responsabilidades penales y los detalles de lo ocurrido siguen sujetos a investigación y decisión judicial. Lo mismo aplica para otros casos recientes de desapariciones y homicidios de Daule. Lo que sí es legítimo señalar es la preocupación ciudadana por la seguridad, la respuesta institucional, la búsqueda de desaparecidos y la necesidad de verdad y justicia. La fábula No. 18 dice:

La carreta de la niebla

En un valle llamado Esperanza vivían familias trabajadoras, niños que jugaban al atardecer y ancianos que aún creían en la palabra dada. Pero un día comenzó a recorrer los caminos una carreta cubierta por una lona gris. Nadie sabía quién la guiaba; solo se sabía que aparecía cada vez que desaparecía alguien.

La carreta avanzaba de pueblo en pueblo. En un lugar prometían investigar, en otro pedían paciencia, y en otro aseguraban que todo estaba bajo control. Mientras tanto, las familias encendían velas y preguntaban por sus hijos, sus hermanos y sus vecinos.

Un viejo zorro, que había servido muchos años como escribano, observó el miedo que crecía en el valle. Entonces reunió a la lechuza, al perro guardián y al caballo de carga.

—Si dejamos que la niebla oculte los caminos —dijo el zorro—, la carreta seguirá pasando sin que nadie sepa de dónde viene ni adónde va.

La lechuza respondió:

—La verdad necesita luz, no rumores.

El perro guardián añadió:

—La justicia necesita valentía, no silencios.

Y el caballo concluyó:

—El pueblo necesita confianza, no miedo.

Entonces la Tercera Vía les sugirió encender faroles en cada plaza. Cada farol llevaba una palabra: Verdad, Justicia, Dignidad, Memoria y Responsabilidad. Los habitantes comenzaron a exigir explicaciones claras, investigaciones serias y protección para los más vulnerables.

La carreta de la niebla volvió una noche, pero esta vez encontró los caminos iluminados. Ya no pudo esconderse entre sombras ni confundir a los pueblos. Los responsables, quienesquiera que fueran, tienen que responder ante la ley.

Desde entonces, en Esperanza aprendieron que la seguridad no nace del miedo, sino de instituciones que actúan con transparencia; que la paz no nace del silencio, sino de la verdad; y que un país solo se salva cuando sus ciudadanos se niegan a acostumbrarse a la impunidad.

Moraleja

La impunidad prospera en la oscuridad; la justicia comienza cuando la sociedad exige verdad, transparencia y responsabilidad sin importar quién esté involucrado.

Esta fábula busca expresar un llamado ético y cívico: fortalecer la verdad, la justicia y la responsabilidad institucional, sin sustituir el trabajo de las investigaciones y de los tribunales. Ayúdanos a difundirla.

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