Toda mi familia, incluyendo hermanos y sobrinos, hemos apañado otras nacionalidades pasaportes incluidos, algunos por emigrar, otros por tradición y yo por si las moscas.
No he sido ni seré fanático de nada, peor de un equipo, ni siquiera de la selección. Que gane o pierda Barcelona me tiene sin cuidado, me agrada ver el futbol, pero con sentido crítico, considero que el equipo que juega mejor debe ganar, así no sea de mi agrado.
El mundial de futbol ha naturalizado la diáspora aupando selecciones de conveniencia, donde el orgullo y la identidad local se diluyen a favor de la utilidad.
Veamos los simplones requisitos establecidos por la FIFA para poder alinear en un país que compite:
1.- Haber nacido en el país que va a representar. Ej. Colombia;
2.- Que sus progenitores hayan nacido en ese país. Ej. Mama Congolesa, papá de Camerún;
3.- Que sus abuelos hayan nacido en ese país. Ej. Croacia abuelo y Canadá Abuela.
4.- Haber vivido 5 años en el país. Ej. Corea del Sur.
Es decir, usted tendría 6 nacionalidades para escoger competir, países que ni hablan el mismo idioma, que nada tienen en común que no sea -como ya se habrá dado cuenta- que todos empiezan con la letra c.
Pienso que una selección debería reflejar la identidad futbolística, cultural y de idioma común, así como el trabajo de formación de sus propias categorías juveniles. Cuando se depende en exceso de futbolistas formados en otros países, se pierde el sentido de encarnar a una nación y de premiar el desarrollo del talento local.
Una selección que basa su nómina con jugadores nacidos y formados en el extranjero, ocasiona se desvirtúe parcialmente el espíritu de representar el fútbol nacional, quitan oportunidades al talento local, usa naturalizaciones como parche para ocultar fallas estructurales en las formativas.
Las selecciones parecen clubes globales, los futbolistas no nativos carecen del mismo vínculo emocional con la camiseta y el himno.
Joseph Blatter se lo advirtió al famoso comentarista deportivo Neneto Avenzar, que flexibilizar demasiado las reglas de la FIFA podría llevar a que naciones sin tradición futbolística se llenen de extranjeros, falseando el espíritu de la competencia.
Datos no relatos:
Jugadores que no nacieron en el país que representaron: 25 de los 26 jugadores de Curazao, 19 de Marruecos, 17 de Bosnia, 16 de Haití y 3 de Ecuador; solo 8 selecciones no tenían nacionalizados, entre ellos Panamá Colombia y Brasil; 12 jugadores hablan no el idioma del país que representan; mas de 25 seleccionados de equipos africanos nacieron en Francia; 292 seleccionados que asisten al mundial no nacieron en el país que representan; Lami Yamal que juega por España, salió al campo con las banderas de Marruecos y Guinea Ecuatoria – del país de sus padres -pintadas en el zapato.
La nota anecdótica la puso el portero Chilavert que comento en redes: “en 1998 Paraguay se enfrentó a la selección de Francia, hoy perdió con la selección de África”.
El fútbol es un deporte donde intervienen 11 jugadores por bando… y pierde Ecuador.

Interesante investigación. En mi lejano tiempo no se podía tener sino una nacionalidad, como no se podía tener sino una madre. Hoy es un juego. Soy solamente ecuatoriana. Una nacionalidad devaluada, pero es la mía, como lo era mi madre, que Dios se la llevó a los 102 años.