13 julio, 2026

Fábula no. 16: segunda vuelta en Colombia. La carrera del cóndor y el jaguar

Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda disputarán segunda vuelta presidencial. El tercer puesto fue para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, quien recibió 1.597.411 votos.

El candidato de derecha Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, y el izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico, disputarán en segunda vuelta la Presidencia de Colombia el próximo 21 de junio, tras ser los más votados en la primera ronda celebrada este domingo.

Con el 97,58 % de las mesas contabilizadas, De la Espriella protagonizó la sorpresa de la jornada al obtener 9.132.317 votos (43,62 %), seguido de Cepeda con 8.570.667 (41,13 %), números que los hacen inalcanzables para el resto de candidatos. De esta manera, se confirmó la segunda vuelta, ya que ninguno de los candidatos logró obtener más del 50 % de los votos válidos.

El tercer puesto fue para la senadora Paloma Valencia, del partido uribista Centro Democrático, quien recibió 1.597.411 votos en esta medición parcial (6,91 %), un porcentaje muy inferior al que le daban las encuestas de intención de voto. Incluso menor a los 3,2 millones de votos que Paloma obtuvo el pasado 8 de marzo en la consulta de partidos de centro y derecha en la que fue elegida candidata.

Para estas elecciones fueron llamados a las urnas más de 41 millones de ciudadanos y, dada la alta afluencia de votantes en algunos lugares, se esperaba que superara el 54,9 % (de participación) de la primera vuelta de 2022.

La carrera del cóndor y el jaguar

Para que la segunda vuelta no se convierta en una guerra entre colombianos, sino en una oportunidad para que el país encuentre un camino de unidad frente a problemas como el narcotráfico, la violencia y la desigualdad, propongo esta fábula:

En una vasta selva atravesada por montañas, ríos y llanuras, vivían animales de todos los colores y tamaños. Sin embargo, desde hacía muchos años la tranquilidad había sido perturbada por una peligrosa serpiente llamada Narcotrafa, que se escondía en los caminos, corrompía a los más débiles y enfrentaba a unos animales contra otros. Cansados de vivir con miedo, los habitantes del bosque decidieron elegir a un nuevo Guardián de la Gran Selva colombiana.

Muchos animales se presentaron al concurso, pero al final quedaron dos finalistas: el Cóndor, que prometía orden, disciplina y defensa de los territorios; y el Jaguar, que ofrecía justicia, igualdad y oportunidades para los más olvidados. Mientras tanto, una inteligente Garza, que había obtenido un importante respaldo de los animales, quedó en tercer lugar. Sus seguidores ahora observaban con atención a los dos finalistas.

Los partidarios del Cóndor gritaban:

—¡Solo él puede salvar la selva!

Los seguidores del Jaguar respondían:

—¡Solo él puede traer un futuro mejor!

Y así comenzaron las discusiones. Cada grupo estaba convencido de tener toda la razón. Desde la cima de una montaña, una vieja Tortuga, respetada por su sabiduría, observaba con preocupación. Un día convocó a los dos finalistas y les mostró algo inesperado. A la distancia se veía a la serpiente Narcotrafa creciendo y fortaleciéndose mientras los animales discutían.

—¿Ven lo que ocurre? —preguntó la Tortuga—. Mientras ustedes pelean por quién gobernará la selva, el verdadero enemigo sigue avanzando.

El Cóndor y el Jaguar guardaron silencio.

—Ninguno de ustedes podrá gobernar con éxito una selva dividida —continuó la Tortuga—. Quien gane deberá escuchar a quienes no votaron por él. Y quien pierda deberá ayudar a construir, no a destruir.

Los dos candidatos comprendieron entonces que el destino de la selva era más importante que sus ambiciones personales. Llegó el día de la gran elección. Los animales votaron libremente y uno de los dos obtuvo la victoria. Cuando se anunciaron los resultados, ocurrió algo que nadie esperaba.

El ganador tendió la pata al derrotado. Y el derrotado la estrechó con dignidad.

—La selva nos necesita unidos —dijeron ambos.

Los animales comprendieron que una elección no debía decidir quién era enemigo de quién, sino quién tenía la responsabilidad de servir mejor al bien común. Desde aquel día, la serpiente Narcotrafa comenzó a perder fuerza, porque los habitantes del bosque descubrieron que la unidad vale más que cualquier bandera partidista.

Moraleja

En una democracia, ganar una elección es importante; pero más importante aún es gobernar para todos. Cuando el interés de la patria está por encima de los partidos, los pueblos encuentran la fuerza para derrotar a sus verdaderos enemigos.

Esta fábula transmite un mensaje de reconciliación nacional: que gane quien gane, el desafío principal de Colombia y Ecuador será unir a los ciudadanos y enfrentar juntos los problemas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

×