13 julio, 2026

Sobre acciones, un abrazo y una visita, preocupantes

Putin, aprovechando que el presidente Trump estaba preocupado en firmar con Irán un preacuerdo de paz, lanzó contra varias ciudades de Ucrania una inmensa cantidad de misiles, dañando seriamente sus infraestructuras urbanas y su excelente industria de minerales raros, con el ánimo de que se rindan. La respuesta de Ucrania no se hizo esperar y le envió a Moscú una tanganada de cohetes y de drones que le causaron a la propia ciudad de Moscú serios daños en sus viviendas y otros importantes puntos de dicha ciudad. Esta guerra entre Rusia y Ucrania no es considerada por los moscovitas “como su guerra”. ¿Rusia aún no responde?…

Por su parte, Xi Jinping visitó Moscú y se dieron el “abrazo del oso” con el señor Putin, tan o más fuerte que el de aquellos dos hermanos ecuatorianos que no se veían años, que se encontraron de casualidad en el primer partido de Ecuador en este Mundial 2026. ¿Qué acordaron? Nadie lo sabe.

Más preocupante fue la visita reciente del señor Xi Jinping al dictador de Corea del Norte. Corea del Norte es el brazo armado de la China de Xi. Posiblemente China le financia sus adelantos militares. Corea del Norte tiene misiles nucleares de gran alcance, pero aún no parece que puedan llegar a las costas de los EE. UU.

Recién hoy, por noticias de la prensa escrita y televisada del Ecuador, conocemos que la razón de dicha visita fue la de conocer el más grande buque de guerra construido por Corea del Norte, equipado con misiles nucleares, helipuerto y todas las novedades militares que los demás ejércitos del mundo desconocen. Y construirán más.

Días atrás, y con “espíritu humanitario”, Putin le envió a Cuba cuatro lanchas rápidas con alimentos y petróleo que llegaron a La Habana y se acoderaron en sus muelles. Nadie revisó qué más tenían esas cuatro lanchas; recordemos que en el terremoto de 2016, que afectó a las provincias de Manabí y Esmeraldas seriamente, además de carpas y alimentos, en el fondo del buque que las trajo, de casualidad encontraron armamento que iba a ser destinado a las FARC.

El mundo occidental no puede confiarse de las escondidas intenciones de China, Corea del Norte ni de Putin, ni tampoco de los ayatolas de Irán. No son sus dirigentes nada confiables.

Me da la impresión de que detrás de todas estas visitas, abrazos y demás, hay un motivo real: ese motivo se llama Taiwán.

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