Compatriotas ecuatorianos:
Hoy les hablo como ciudadano, como afiliado, como jubilado, como trabajador y como ser humano preocupado por el futuro de nuestro país.
Vivimos una realidad que ya no puede seguir ocultándose. Miles de ecuatorianos esperan durante meses una cita médica. Miles esperan años por una cirugía. Miles recorren hospitales y farmacias buscando medicinas que no encuentran. Mientras tanto, el sistema público de salud y la seguridad social se debilitan cada día ante nuestros ojos.
El dolor del paciente no puede seguir siendo una estadística. La angustia del jubilado no puede seguir siendo ignorada. Los aportes de los trabajadores no pueden convertirse en instrumentos de intereses políticos.
La salud y la seguridad social no son favores del Estado. Son derechos garantizados por la Constitución de la República.
Sin embargo, hoy observamos hospitales sin medicinas, falta de especialistas, equipos dañados, largas listas de espera y una administración que cambia constantemente sin resolver los problemas estructurales. También vemos con preocupación el progresivo debilitamiento del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. La deuda histórica del Estado con el IESS continúa creciendo. Los fondos de pensiones enfrentan incertidumbre. Los afiliados y jubilados carecen de una representación efectiva en las decisiones que afectan su futuro. Y la ciudadanía percibe con preocupación intentos de privatización directa o indirecta de servicios esenciales.
Tampoco podemos olvidar a los profesionales de la salud. Médicos, enfermeras, técnicos y trabajadores sanitarios sostienen diariamente el sistema en condiciones difíciles, muchas veces sin recursos suficientes, sin estabilidad laboral y sin el respaldo institucional que merecen.
Exigencias ciudadanas
Por ello, los ciudadanos del Ecuador exigimos:
-
El cumplimiento efectivo de la Constitución en materia de salud y seguridad social.
-
El pago progresivo y obligatorio de la deuda estatal con el IESS.
-
La designación de autoridades técnicas, honestas y con experiencia comprobada.
-
El abastecimiento urgente de medicamentos, equipos e insumos hospitalarios.
-
La ejecución de un plan nacional para reducir las cirugías represadas y mejorar la atención especializada.
Exigimos además transparencia total en la administración del IESS. La protección absoluta de los fondos de pensiones. La participación legítima de jubilados y afiliados en la toma de decisiones. Y una modernización institucional que fortalezca el servicio público sin abrir la puerta a la privatización.
Asimismo, solicitamos a la Asamblea Nacional una fiscalización seria de la crisis sanitaria y reformas legales que protejan el patrimonio de la seguridad social ecuatoriana.
Este no es un llamado político. Es un llamado humano. Es un llamado ético. Es un llamado ciudadano. Porque la salud de nuestros niños, la tranquilidad de nuestros jubilados y el futuro de nuestros trabajadores están en juego.
Hoy levantamos nuestra voz con respeto, pero también con firmeza. Y anunciamos que, de persistir la falta de respuestas concretas, impulsaremos las acciones constitucionales y legales que sean necesarias para exigir el cumplimiento de los derechos que la Constitución reconoce a todos los ecuatorianos.
La salud no puede esperar. La seguridad social no puede seguir debilitándose. La dignidad humana no puede postergarse.
Que este manifiesto llegue a cada hogar, a cada trabajador, a cada jubilado, a cada profesional de la salud y a cada autoridad del país. Porque defender la salud pública y el IESS es defender la vida, la justicia social y el futuro del Ecuador.
Este manifiesto será publicado en la página web Desde mi trinchera de Guayaquil y en la revista Primicias de la cultura jubilar con sede en Quito.
