13 julio, 2026

Cumbre y abismo

En una mezcla de (auto) biografía, monografía histórica, crónica literaria, prosa poética, ambientación paisajística, sin perder el hilo conductor de principio a fin, leer “Cumbre y abismo Historias de vida en el esplendor de un sueño”, de Rodrigo Murillo Carrión, es, sencillamente, “gastarse” el tiempo de la mejor manera por su cautivadora narrativa.

Los pueblos pequeños o grandes no solo tienen historia, también hacen historia. La mayor de las veces, sin embargo, hay historias que no trascienden más allá del límite territorial e inclusive no se conocen en el propio lugar. No es el caso de Portovelo (El Oro), cuya fertilidad minera explotada durante los largos años de la colonia y continuada hasta hoy mismo, con marcada y destacada visibilidad entre los años finales de 1800 y 1975 bajo mando estadounidense de una manera apoteósica, a través de la empresa South American Development Company (SADCo), y luego por la nacional Compañía Industrial Minera Asociada S.A. (CIMA), con altibajos para terminar siendo un fracaso, es bastante conocida.

“En alguna parte debía existir una Isla de promesas cumplidas, bañada por ríos de agua fresca y fuentes de trabajo y prosperidad. Eso parecía ofrecer una compañía de gringos, radicada en Portovelo con maquinarias modernas, para explotar una abundancia de oro que salía por los poros de la tierra”, cuenta exultante Murillo en alguna página, más en alguna otra con melancolía y añoranza afirma que “nadie pudo imaginar que años más tarde ocurriría la debacle, la hecatombe, el eclipse total de la isla fantástica”. Claro, si la época dorada relucía por la disciplina, la generación de empleo, la modernidad, el desarrollo tangible con servicios básicos, hospital, infraestructura deportiva, aprendizaje del idioma inglés, produciendo felicidad en la población y envidia en los vecinos, la época siguiente, después de 1950, se marcaba con bemoles: una minoría se empeñaba por continuar el modelo exitoso, la mayoría se identificaba y aplicaba la receta del resto del país: indisciplina, burocracia perniciosa, ambición por más conquistas laborales, irresponsable manejo financiero y, en fin, cuando su administración terminó los resultados del fracaso eran evidentes.

Al margen de lo dicho, sin embargo, conocer a los portovelenses, sus familias y a alguna que contribuyó sustantivamente a su grandeza, así como a otros de comportamientos peculiares; las anécdotas, el chismerío, las creencias, dan más fuerza al texto que, con seguridad, enfrentará desmentidos, aclaraciones, aplausos, censura, etcétera, todo lo cual ayuda para confirmar que se trata de una recomendable lectura.

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