Adolfo Suárez, arquitecto de la transición, dio paso a Felipe González, patriarca del socialismo español, empedernido fumador —hoy de puros— y pragmático reformista de sus propias arcaicas tesis. J.M. Aznar, su sucesor liberal, próximo al republicanismo estadounidense y europeísta de cepa, labró entonces su gran peso político contemporáneo.
El socialista Zapatero fue después fortuitamente electo a raíz de los atentados yihadistas en Madrid en marzo 2004. Mariano Rajoy, el favorito del PP, esperó casi 8 años más para llegar a la Moncloa proyectando transformación y encauzando la recuperación económica. Escándalos de corrupción empañaron su mandato, provocando el ascenso de Pedro Sánchez, todo un socialistoide gubernamental.
La debacle de Sánchez derivará en un ostracismo de su figura política al terminar su gestión. Zapatero, empero, es el primer expresidente del Gobierno español en ser procesado criminalmente. Una vergüenza mayor, sin duda, que testimonia los alcances de una podredumbre política a merced de sus intereses mercantilistas que recién ahora, 14 años luego de dejar el poder, rendirá cuentas a una sociedad fiscalizadora mientras otros granujas —no solo en España— siguen a sus anchas.
Un —poco probable— atenuado régimen carcelario en una especie de granja (y no de troles) no eximirá a Zapatero de lucir el mameluco naranja sin correa —como el de Pólit—, apropiado también para sembrar una higuera, desbrozar un manzano podrido, pelar harto maduro y fumar cigarrillos Lucky como terapia para la depresión.

Esperemos que en toda América pase lo
Mismo que con los gobernantes izquierdistas españoles. Que la verdad se conozca y que sean juzgados como se merecen .
Ojalá en Ibero América también caigan los corruptos
Una mayoría en este país, espera ver a Correa y a los participantes del Magnicidio; presos hasta el final de sus días.