Si bien es cierto que no ganamos, tampoco perdimos. Diecinueve tiros al arco contrario, que todos gritamos ¡goool!, fueron tapados o despejados con sus manos por el arquero contrario. Fue el héroe del equipo, junto con el arquero ecuatoriano que también salvó goles.
El DT ecuatoriano, en rueda de prensa y con mucha humildad, se culpó de este empate, que no es un fracaso. Simplemente, no se dieron las condiciones para ganar. Los reyes de Holanda lo celebraron desde las tribunas; para ellos el empate significó un triunfo.
Algunos fanáticos ecuatorianos le echaron la culpa a “Superman” (Enner Valencia), otros a Preciado… En nuestra selección no hay malos ni regulares jugadores, todos son de primera, no en vano somos considerados entre las diez mejores selecciones del mundo.
Si algo le puedo criticar a nuestro D.T. son los cambios tardíos… Preciado debió jugar desde el inicio o al menos desde el inicio del segundo tiempo, en mi concepto.
Por otra parte, al equipo contrario, el árbitro chino le sacó cinco tarjetas amarillas. Una barbaridad. Al parecer los africanos y otros equipos del mundial no solo van a jugar sino a dañarles las piernas a los contrarios. El presidente de la FIFA deberá ya reglamentar este absurdo futbolístico y sancionar severamente al equipo que juege de esa manera, o restándole puntos o sacándolo de intervenir en el mundial, inmediatamente.
Todavía no estamos eliminados, pero nos toca jugar contra uno de los mejores equipos del mundo: Alemania.
Los ecuatorianos no hemos perdido la fe y estamos listos a seguir apoyándolos en la cancha, aquí en el Ecuador como en el extranjero.
“Adelante Ecuador adelante”, sí se puede. Vamos al triunfo.
