13 julio, 2026

Los barrios tienen algo que decir

Las entrevistas grupales se han convertido en una de las herramientas más valiosas de la investigación cualitativa. Estas permiten reunir a diversos actores en un mismo espacio para intercambiar opiniones y perspectivas sobre un tema específico. 

Una de sus principales ventajas es que permiten identificar percepciones compartidas dentro de una comunidad. Cuando vecinos, comerciantes, líderes barriales, estudiantes o representantes de organizaciones locales participan en una conversación conjunta, es posible detectar coincidencias en torno a problemas, oportunidades y prioridades del territorio. Al mismo tiempo, las diferencias de opinión ayudan a comprender la diversidad de intereses presentes en cada barrio o sector de la ciudad.

En el marco de la investigación Barrios Estratégicos, tuvimos la oportunidad de realizar una entrevista grupal en La Atarazana, Guayaquil. En la sesión participaron aproximadamente ocho personas, entre vecinos, trabajadores y visitantes del sector. La diversidad de perfiles permitió obtener una visión mucho más completa del barrio.

La conversación generó información valiosa. Los participantes compartieron experiencias cotidianas, identificaron fortalezas y desafíos del sector y aportaron perspectivas complementarias que enriquecieron significativamente el proceso de investigación.

En los procesos de planificación urbana, las entrevistas grupales aportan información que difícilmente puede obtenerse únicamente mediante estadísticas o análisis físicos del territorio. Aspectos como la percepción de seguridad, el sentido de pertenencia, la calidad de los espacios públicos, las dinámicas de convivencia o las barreras para la movilidad suelen comprenderse mejor a través del diálogo directo con quienes viven la ciudad día a día.

Las entrevistas grupales también permiten validar hallazgos obtenidos mediante otras herramientas. Los resultados de encuestas, observaciones de campo o análisis territoriales pueden contrastarse con la experiencia directa de los actores locales.

Las mejores ciudades no se construyen únicamente con planos e infraestructura. También se construyen a partir de conversaciones y conocimiento local. 

La experiencia en La Atarazana reafirmó una lección fundamental: los barrios tienen conocimiento sobre sí mismos. Escuchar a quienes los habitan, trabajan y visitan permite descubrir información que no aparece en los mapas ni en las estadísticas, pero que resulta esencial para comprender cómo funcionan realmente los territorios y cómo pueden transformarse de manera sostenible.

  • Paula Abad, Coordinadora de proyectos de GENO Research. 

 

 

2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

×