13 julio, 2026

Thomas Nast, el famoso caricaturista con rango de contralmirante

Nast, nacido en Alemania, llegó a Nueva York en 1846. Entre sus trabajos más emblemáticos: la primera imagen de Santa Claus, así como también la del elefante, símbolo del Partido Republicano. Su preocupación por conseguir una buena gobernanza a través de profundos cambios en el servicio público plasmó, sea por corrupción o simplemente merecer el escarnio popular, una serie de burlas a políticos sinvergüenzas. Si bien no fue el creador de la figura del Tío Sam, tampoco la del burro, emblema del Partido Demócrata, su pionero oficio en el periodismo gráfico las popularizó hasta permanecer contemporáneamente referenciado como el “Padre de la Caricatura Estadounidense”.

El presidente Abraham Lincoln describió a Nast como “nuestro mejor sargento reclutador” por su contribución y aporte al ejército de la Unión, vencedor de la Guerra Civil, y desde entonces se lo percibió como un prestante ciudadano con vínculos militares de alto rango, siendo reconocido como contralmirante, ¡aunque sin navío ni comando de tropas! Económicamente quebrado en 1902, pensó en una función consular en Europa con el Departamento de Estado. El presidente Theodore Roosevelt, su admirador, dado que no había plazas en el Viejo Continente, le encargó el Consulado General en Guayaquil, adonde llegaría en julio de ese año.

El sacrificio de Nast fue heroico durante la erupción de fiebre amarilla en Guayaquil al ayudar a otras misiones diplomáticas y propiamente a los porteños en su lucha contra la pandemia que cobraría su propia vida en diciembre de 1902.



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