De entrada, la “tercera vía sin partidos” no funciona por decreto. Si no construyes organización, reglas y liderazgo sostenido, ese espacio termina siendo cooptado o se diluye. La clave no es “sin política”, sino otra forma de hacer política: menos identitaria, más institucional y con resultados medibles. Hasta aquí parece que estamos comprendiendo.
Vamos por partes, empecemos con una ligera mirada a la región latina y qué podemos rescatar para Ecuador.
Colombia: fragmentación con intentos de centro
En Colombia, el sistema es altamente fragmentado. La llegada de Gustavo Petro rompió el dominio tradicional, pero no eliminó la polarización.
Lecciones clave:
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Existe espacio para el centro (Coalición Centro Esperanza), pero sin cohesión se desinfla.
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La política sigue girando en torno a liderazgos fuertes, no a proyectos sostenidos.
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La polarización no desaparece: se reconfigura gane quien gane en estas nuevas elecciones.
Traducción para Ecuador: sí hay espacio para una tercera vía, pero si no se estructura, termina absorbida por los extremos tradicionales.
El Salvador: antipolítica convertida en poder
En El Salvador, Nayib Bukele capitalizó el rechazo a los partidos tradicionales.
Lecciones clave:
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La “tercera vía” puede surgir como rechazo al sistema, pero termina creando otro bloque dominante.
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Alta efectividad en decisiones rápidas, pero con riesgos institucionales.
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La ciudadanía prioriza resultados (seguridad ciudadana, por ejemplo) sobre formas democráticas.
Traducido al Ecuador: el discurso antipolítico conecta, pero puede concentrar poder y debilitar controles.
México: hegemonía con narrativa social
En México, Andrés Manuel López Obrador construyó un movimiento que rompió el viejo sistema, pero generó una nueva hegemonía, aunque estemos con nueva gobernante.
Lecciones clave:
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Una “tercera vía” puede convertirse en nuevo dominante si conecta con la base social.
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Narrativa fuerte + programas sociales = legitimidad política.
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La polarización no desaparece, se redefine entre “pueblo vs. élites”.
Traducción para Ecuador: la clave no es solo estructura, sino relato + resultados concretos.
Con estos antecedentes y lecciones entremos a un esquema para Ecuador de tercera vía.
Ecuador y mi esquema de tercera vía
No se trata de eliminar partidos, sino de construir un movimiento con reglas distintas y aplicarlos a mediano y largo plazo sin que interese quién está en el poder de turno, empezando con las siguientes características:
1. Identidad: NO ser “anti”
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No “anticorreísta” ni “anticualquier cosa”.
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Ser: pro-institucionalidad, pro-servicio, pro-resultados.
2. Base territorial real (no solo redes sociales)
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Comités ciudadanos locales (parroquias, cantones como Antonio Ante).
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Diagnósticos concretos: agua, empleo, seguridad.
3. Agenda mínima común (no ideológica)
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Seguridad con control civil.
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Reactivación económica local.
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Servicios básicos eficientes.
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Menos discurso, más gestión medible.
4. Liderazgo colectivo
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Evitar el “mesías político”. El cuentero.
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El yo, el ego desmedido.
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Vocerías múltiples y rotativas.
5. Financiamiento transparente
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Público y auditado.
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Romper con padrinazgos.
6. Cultura política nueva
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Debate sin insulto.
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Formación ciudadana constante.
“El problema del Ecuador no es que cambiemos de gobierno, es que cada gobierno quiere cambiar de país. Eso es estupidez colectiva. No necesitamos una nueva bandera política, necesitamos reglas que sobrevivan a quien gane. Porque si cada elección es una guerra, el país nunca deja de ser campo de batalla.”
Termino la idea con las siguientes frases cortas pero fundantes.
Sobre el problema de Ecuador
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“Aquí no se gobierna: se ajustan cuentas.”
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“Cada elección parece una revancha, no un proyecto.”
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“No cambiamos de gobierno: cambiamos de enemigos.”
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“La política dejó de servir y empezó a dividir.”
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“El país no avanza porque vive peleando consigo mismo.”
Esta observación fue diagnosticada en mi provincia Imbabura y en especial en mi cantón Antonio Ante, en sus parroquias, comunidades y asentamientos migratorios.
Sobre la polarización
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“Nos enseñaron a odiar antes que a pensar.”
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“Hoy se vota contra alguien, no por algo.”
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“La grieta no gobierna, pero sí destruye.”
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“El extremo grita; el país paga.”
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“Dividir es fácil; gobernar es otra historia.”
Sobre redes y manipulación
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“Un meme no reemplaza una política pública.”
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“La indignación viral no resuelve problemas reales.”
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“Las redes aceleran emociones, no soluciones.”
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“Lo inmediato gana likes; lo importante pierde tiempo.”
Sobre el modelo político actual
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“El poder rota, pero los problemas se quedan.”
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“Se gana con minorías, se gobierna para pocos.”
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“El discurso cambia; la crisis permanece.”
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“Prometen cambio, repiten errores.”
Sobre la necesidad de una tercera vía
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“No somos anti: somos alternativa.”
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“Ni revancha ni sumisión: construcción.”
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“Menos ideología, más soluciones.”
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“No venimos a dividir, venimos a resolver.”
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“El país necesita acuerdos, no bandos ni bandas de narcos.”
Sobre el ciudadano
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“El voto no es un arma: es una herramienta.”
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“Elegir no es castigar; es construir.”
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“La democracia no es gritar más fuerte.”
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“El cambio empieza cuando dejamos de cuestionar.”
