Seamos claros y sin rodeos. Mientras el país atraviesa una crisis económica que asfixia a millones de ecuatorianos, hay quienes han decidido hacer negocio con el miedo. Sí, hacer negocio con el caos.
Porque no nos engañemos: si EP Petroecuador confirma que hay combustible suficiente…, ¿por qué aparecen filas?, ¿por qué «de repente» no hay gasolina?, ¿por qué restringen la venta? Aquí hay dos opciones: o hay incompetencia… o hay mafias operando. Y todo apunta a lo segundo.
Estamos hablando de acaparamiento, de especulación y de manipulación deliberada del mercado. No es un error, no es casualidad… es un negocio sucio. Un negocio que golpea al transportista, al trabajador, al pequeño comerciante… al ecuatoriano que vive del día a día.
La necesidad de acciones estatales
Frente a esto, el Estado no puede quedarse únicamente en la emisión de comunicados oficiales. El país necesita acciones concretas:
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Operativos reales, no simbólicos.
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Controles permanentes, no de momento.
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Y, sobre todo, procesos penales contra los responsables.
Porque quien especula con el combustible en tiempos de crisis no es un «avivato»… es un delincuente económico. Y hay que decirlo con todas sus letras: si existen mafias detrás de esto, entonces el problema ya no es meramente comercial, sino que se convierte en un problema de seguridad nacional.
Conclusión
A la ciudadanía le digo algo claro: no normalicen el abuso. Denuncien. Señalen. Expongan. Porque cuando unos pocos juegan con el abastecimiento del país, no están siendo «vivos»… están traicionando al Ecuador.
Un mensaje de Raíz Ciudadana y la Tercera Vía.
