8 junio, 2026

La clase media en Ecuador: una ilusión que se desmorona

Siempre saco historias de mi propia vivencia. Sufrí mucho por falsos amores y en cada rompimiento cedí una escritura; ahora estoy quebrado, pero nadie me detiene, estoy vivo y hoy quiero hablarte de una verdad incómoda… una que me sucede a mí y a cerca de 6.5 millones de ecuatorianos. Es de esa realidad que no sale en los discursos oficiales, pero que millones de personas viven todos los días.

En especial, esta observación viene de mi investigación en mi provincia, Imbabura, y en mi cantón, Antonio Ante, donde se vive de las apariencias y los nuevos candidatos que se perfilan para alcaldes y prefecto viven en la opulencia, mintiendo a la gente ingenua que es una gran mayoría.

Nos han vendido la idea de que Ecuador tiene una clase media en crecimiento, pero los números dicen otra cosa. Solo 3 de cada 10 ecuatorianos pertenecen a una clase media real. El resto… sobrevive. Y lo más grave: un tercio del país está a un paso de volver a la pobreza. Esto no es estabilidad; esto es fragilidad estructural.

Radiografía de la fragilidad económica

Vivimos en un país donde el empleo «existe»…, pero el 64% es informal. Se trabaja sin seguridad social y bajo entornos de corrupción, sin estabilidad, con despidos sin indemnización y en un entorno sin futuro, lleno de distractores.

Es un país donde más de 7 millones de personas viven con menos de 250 dólares al mes, y donde el 90% no supera los 750 dólares. Entonces, ¿de qué clase media estamos hablando?

La realidad es más dura:

  • La mitad de los trabajadores gana menos de 392 dólares.

  • La economía apenas produce 499 dólares por persona al mes.

  • Durante una década, el país creció menos que su propia población.

Eso significa algo claro: Ecuador no está generando riqueza…, está repartiendo escasez.

El fin del sueño del progreso y la educación

Mientras tanto, el sueño de progresar se rompe. El 80% de los ecuatorianos no puede comprar una vivienda, más de 2 millones de hogares viven en déficit habitacional y el crédito simplemente no llega. En este país, el sistema financiero no incluye: selecciona.

Pero hay algo aún más preocupante. Nos dijeron que estudiar era el camino; que un título universitario garantizaba estabilidad. Hoy, eso también se cayó. Nunca hubo educación financiera. Hay profesionales ganando menos que el salario básico: gente preparada viviendo igual que quienes nunca tuvieron esa oportunidad. La educación ya no asegura la movilidad social.

Conclusión

Aquí está el punto clave: incluso dentro de la llamada clase media, 1 de cada 3 trabajadores sigue siendo informal. Es decir, ni siquiera quienes «lograron llegar» pudieron salir del riesgo.

Ecuador hoy no tiene una clase media sólida. Tiene una clase media endeudada, presionada y vulnerable. Una clase media que sostiene el consumo a través del uso y abuso de las tarjetas de crédito, pero que no puede sostenerse a sí misma.

Mientras tanto, seguimos discutiendo de política como si el país estuviera creciendo. No. El país está estancado y su clase media está resistiendo, no avanzando. Porque la verdadera pregunta no es cuántos son de clase media; la verdadera pregunta es: ¿cuántos pueden seguir siéndolo mañana?

Un mensaje y aporte de Raíz Ciudadana y la Tercera Vía.

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