8 junio, 2026

¿Qué es un estado?

No ha perdido su significación hasta el tiempo actual lo definido en la Antigüedad, tal vez con variantes, pero en sentido semántico, ideológico y jurídico mantiene estructuras del pasado considerando cierta la premisa aristotélica (IV a.C.) “el hombre es zoon politikon el hombre es un ser político”, destinado a convivir con otros hombres en el ámbito de la política.  Agregaría y necesitado de ayuda ante adversidades, ejemplo, los embates de la Naturaleza o posibles subyugamientos del invasor como para urgirse a formar sociedades más amplias y complejas como es un estado. 

El autor Ernesto Alcayaga da una interesante y veraz definición y fin último de lo que persigue un Estado y por el cual se justifica su existencia: 

“El fin del Estado debe ser siempre, no sólo la existencia material de todos los asociados, sino también su felicidad y su virtud, siendo ésta última la del primer cuidado dentro del Estado, para que la asociación política no se convierta en una alianza militar, ni la ley en una mera convención…”

A la formación del Estado del Ecuador definido en la tercera Constitución de 1830 , ilustres investigadores de la materia hasta esa fecha, considerando que nuestros legisladores tenían y debían adecuarse a la teoría política y a los sucesos que ocurrían y debían hasta cierta instancia “obedecer” no solo al marco jurídico imperante sino a los sucesos del momento histórico, fue lo que ocurrió en el caso de la creación de nuestra territorialidad con personería jurídica tanto interna como externa constituyéndose en Estado Independiente anexado a la República de Colombia.

Siglos después a lo definido por Aristóteles, Thomas Hobbes (siglo XVII) expresó “El hombre es el lobo del hombre”, pensamiento discrepante teniendo presente que en el transcurso de ese tiempo, veinticinco siglos, hubo más de un centenar de ilustres investigadores colocándose en cualquiera de los extremos referidos: social o lobo; o, al contrario, intermedios ensayando desde lo racional, económico, social, sedentario, religioso, político, con sus variantes de Maquiavelo, Marx; o, los Ilustres del siglo XVIII como Montesquieu, Kant, avanzando con la presencia del padre del positivismo jurídico Hans Kelsen, llevándonos a deducir que siendo un producto social la definición de “estado” está en constante evolución en su forma pero no en el contenido. 

A lo mejor en los siglos posteriores, dígase XXV o más, podría abarcar otros elementos como espacio atmosférico y el extraterrestre tomando en cuenta que el submarino ya está integrado, su definición pueda cambiar; lo que nunca cambiarán son sus fundamentos o integrantes indispensables: territorio, población y “soberanía” que es el ejercicio de la autoridad estatal dentro de los dos primeros elementos, lo cual lo convierte en un ESTADO INDEPENDIENTE. 

Es oportuno transcribir el pensamiento de la gran escritora Hannah Arendt donde describe lo “qué es un gobierno centrista, único, arbitrario, cuyo resultado conlleva excesos no solo de índole político sino conculcar derechos naturales que son inalienables, eternos: a la vida, a la justicia, a la paz social, a la igualdad, entre otros”, que todo ser humano al nacer los trae consigo; y, este enfrentamiento conmueve las raíces mismas de toda sociedad cuando esos principios, (no valores)  están dadas al vaivén de los intereses de ese dirigente incapaz de permitir otro criterio o voluntad que no sea la de él. Arendt es enfática al respecto:

Era la imposibilidad de la felicidad pública, pero no el impedimento de la felicidad privada, lo que desde siempre había caracterizado a los regímenes tiránicos”

La tiranía, según terminaron por entenderla las revoluciones, era una forma de gobierno en la que el gobernante, incluso aunque gobernase de acuerdo a las leyes del reino, había monopolizado para sí mismo el derecho a la acción, había relegado a los ciudadanos de la esfera pública a la intimidad de sus hogares, y había exigido que se ocupasen de sus asuntos privados. 

En otras palabras, la tiranía despoja de la felicidad pública, aunque no necesariamente del bienestar privado, en tanto que una república garantiza a todo ciudadano el derecho a convertirse en “partícipe en el gobierno de los asuntos”, el derecho a mostrarse públicamente en la acción” (Arendt, 130). 

 

Obras consultadas:

    1. Orígenes del Totalitarismo” de Hanna Arendt
    2. “Los silencios de Olmedo”, de mi autoría;
    3. “Análisis de la Política de Aristóteles” por Ernesto Alcayaga;
  • “La lucha de Guayaquil por el Estado de Quito” de don Julio Estrada Ycaza;

Nota: Jean Bodin, siglo XVI, teorizó a Soberanía: Es el poder absoluto y perpetuo de una República; y, el soberano es quien tiene el poder de decisión de dar leyes sin recibirlas de otro, es decir, aquel que no está sujeto a leyes escritas, pero sí a la ley divina”.


1 comentario

  1. El Estado que describe Regina es tal cual el que gobierna China, donde existe libertad de comercio y contratación privada, pero les está negada la libertad pública. Y es lo que puede pasar en menor medida en nuestros países, y hay que evitarlo, partiendo de la sociedad civil para que se impida el abuso del poder y lo que es peor qeu ese poder se haya trasladado a la delincuencia

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