¿Salvó Lenín Moreno al Ecuador o solo frenó al correísmo?
Durante años, una parte del anticorreísmo convirtió a Lenín Moreno en una figura casi providencial. La idea de que “salvó” al país del correísmo y evitó una deriva similar a la venezolana terminó instalándose en muchos como una verdad. Moreno gobernó desde la ruptura, paralizó sectores estratégicos y abrió una etapa de deterioro que no ha dejado de profundizarse.
El problema de esa tesis es que nace del miedo y no de la realidad. Reducimos el debate a nuestra preferencia ideológica y terminamos confundiendo deseos con hechos. El relato se sostiene sobre una hipótesis emocional: el terror a imaginar qué habría pasado.
Analizamos escenarios imaginarios en lugar de hechos concretos, el debate se desvirtúa y empieza a convertirse en ficción. No analizamos lo que ocurrió; analizamos lo que creemos que pudo haber ocurrido si el correísmo se perpetuaba.
Es decir, inventamos un escenario hipotético para justificar una tesis repetida hasta convertirla en verdad automática. Ahí está el detalle: afirmar que Moreno “nos salvó” implica adjudicarle un mérito histórico que nunca demostró en la práctica.
Moreno dejó un país con deuda pública notablemente mayor mientras la ejecución de obra pública y la inversión en grandes proyectos disminuyeron respecto a la década previa, y además su gestión quedó empañada por investigaciones de corrupción ligadas a adjudicaciones (incluido el caso Sinohydro) que afectaron la legitimidad de cómo se contrataron y usaron recursos.
Rompió el sistema que había heredado, sin construir uno nuevo. El resultado fue un gobierno sostenido más por el rechazo a Rafael Correa que por una idea propia de país.
Con los años, el anticorreísmo convirtió a Moreno en una figura políticamente “rehabilitada”. Y no precisamente por sus resultados. Como si el miedo al regreso de Correa alcanzara para volver eficiente a un gobierno que acumuló denuncias de corrupción, “reparto de hospitales” y una administración errática que nunca terminó de explicar hacia dónde quería llevar al país.
Yo me pregunto: si Moreno realmente salvó algo, ¿por qué dejó un país más frágil y un Estado más débil?

El Sr. Moreno, no sabía como escarpse del Correismo y actuaba en dos frentes del Correismo y dejó la puerta abierta.
Moreno no salvo NADA, acaso se han olvidado de que Eduardo Mangas Mairena (guerrillero nicaragüense), fue su secretario general, no recuerdan qué él viajo a Panamá y a Guayaquil a pactar fraude de los votos planchados, quienes han olvidado aquello, tampoco recuerdan que el origen del reparto de los hospitales, antes del COVID, tuvo origen en ese fraude, como honorarios por los servicios prestados.
Acaso se han olvidado de que fue Lenin Moreno con alianza país y sus hermanos con Listas 4, quienes promovieron al asambleísta Daniel Noba Azin, como candidato con el movimiento ADN, de lo que se encargó la asambleísta Marcela Holguin y su hija Emilia Reece. (Holguín controló a la prensa, su hija fue intendente de Policiía en el gobierno de Moreno.
Luego del Magnicidio de Fernando Villavicencios, María Paula Romo se encargó hacerle la mayoría a Noboa.
Podría agregar mucho más, si desean les recuerdo con recortes de prensa y, hasta con videos toda la sapada de Moreno.