8 junio, 2026

El limitado que se reía de sí mismo

El constreñido Lenín conoció a Correa y a todo su entorno de corrupción, pero guardó silencio durante toda una década. Es decir, fue cuando menos cómplice, y aquello le valió la postulación presidencial en 2017. Llegó al poder por fraude electoral, astutamente se desvinculó de Correa por propia supervivencia política —no por demócrata, ni mucho menos— y rápidamente se aburguesó hasta desayunar con langosta. Repartió el poder político porque sus limitaciones no le permitían trabajar, mucho menos operar; canjeó ho$pitale$ por apoyo en el Legislativo; sobrevivió al paro de octubre 2019; y, contra todo pronóstico, el menos intelectualmente preparado para ocupar Carondelet, le entregó la banda presidencial a otro desarticulado, perdedor ante Yaku, ganador vs. Lelo.

Lenín pretendió entonces establecerse en los EE. UU., pero requería de una venia que el Departamento de Estado decidió endosar y extendérsela en Paraguay, santuario para todos aquellos proclives de extradición. Su regreso —voluntario, no faltaba más— al país no podría darse a menos que existiese un acuerdo previamente arreglado para que tanto él como su entorno familiar eviten la Cárcel del Encuentro a cambio de señalar a Correa como el gran culpable de la corruptela de Estado.

En esa línea, Luque pronto llegaría también con un acuerdo de cooperación eficaz para que el Gobierno pueda procurar el “cogote” de Lasso, la joya de su corona y otros cromos más. ¿De quién vivió Luque en Argentina? Salazar y Fitzpatrick tienen nuevos jefes. ¡Lo mejor está por venir!

5 comentarios

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