Conozco al Jaime Nebot de la vida pública. Puedo afirmar que en ese ámbito sólo lo mueve el afán de servicio no desde la palabra como es común en la clase politiquera; puede comprobarse a través de los hechos. Su visión de lo que requiere el país como un todo no se circunscribe al interés particular -que como todos tiene, pero que ha demostrado no mezclarlo-, sino que alcanza a la población en general que, debe reconocerse, cada día empeora su situación, desde largo tiempo por la indolencia e incapacidad de los gobiernos de turno, no solamente los centrales, también los seccionales.
Sin nombrar a lo largo de 50 minutos a ninguna persona ni a ninguna organización política -menos a la suya-, no aludiendo a uno u otro gobierno; sin que desde el salón lleno de invitados, representando, entre otros, a pequeños agricultores y ganaderos, pescadores artesanales, empresarios, transportistas, políticos de distinta ideología, universidades, trabajadores y medios de comunicación, más el arzobispo de Guayaquil y Cardenal del Ecuador, Mons. Luis G. Cabrera, se escucharan eslóganes, promoción de candidaturas o se exhibieran carteles o banderas de proselitismo político, Jaime Nebot presentó la conferencia “Un Ecuador para todos Visión ciudadana, no partidista”.
Tras señalar que no será candidato ni pediría nada, salvo, como lo repitió, unidad cívica para que el Ecuador sea gobernado “haciendo las cosas bien, con inteligencia y sensibilidad” para garantizar el bienestar de los ecuatorianos, el líder político llamó a respetar las autonomías, promover y defender las concesiones pulcramente concebidas y otorgadas, entregar sin retrasos ni condiciones los recursos que son de propiedad de municipios y prefecturas, y a los guayaquileños a rechazar cualquier intento de dejar a la ciudad y cantón sin aeropuerto internacional, porque “la aurora gloriosa no tolerará que le llegue el ocaso”. Exhortó a convertir el presupuesto nacional “en herramienta de desarrollo”. Con el petróleo a mejorar la producción y copiar lo hecho por países vecinos con éxito. Eliminar la innecesaria burocracia, libertad para el negocio eléctrico, atención para agricultores y pescadores, más y mejores acuerdos y tratados internacionales, estuvieron entre los planteamientos.
“Ninguna soberanía es más importante que la paz”, dijo y se mostró partidario de ser duros con las penas para delincuentes, policías y jueces involucrados con los “vacunadores”, por ejemplo. En materia de salud las licitaciones deben ser conjuntas con el sector privado y el ministerio de Finanzas entregar oportunamente los recursos, y que la plata del IESS no se use jamás como propiedad de la caja fiscal. La educación pública no debe seguir siendo postergada y en ella es fundamental el concurso de la educación privada. “Todo tiene solución”, anotó al tiempo de reflexionar sobre la importancia que el ciudadano no permita que se anule su capacidad de pensar y de actuar libremente y no bajo el paraguas de la politiquería que desune. “El pueblo tiene en sus manos su presente y su futuro. Es dueño de la libertad, de la democracia y del Ecuador”, zanjó finalmente. (Este comentario es una muy apretada síntesis de su charla, pues los temas abordados fueron explicados claramente, con cifras y detalles por Jaime Nebot).

Indiscutiblemente Jaime Nebot es uno de los hombres más inteligentes de este país, un orador inigualabre y no solo de palabra, sino efectivo en sus obras. Durante 19 años fue un excelente alcalde de Guayaquil. .Solo Dios es perfecto. Comentió dos errores: eligió mal su sucesora que fue un fracaso absoluto y deshizo parte de su obra, y la alianza con el innombrable, por lo demás, estoy segura que quiere el bien del Ecuador y que sabe cómo gobernar. Es lamentable que no se lanzara a la candidatura presidencial, como muchos esperábamos, pues si Lasso ganó, con mayor razón lo habría logrado él y su primer error habría sido corregido y el segundo no habría ocurrido. Es un desperdicio de los dones que Dios le dió, que no llegue a la presidencia.