Cuando no se conoce a un profesional; y, luego, se lo trata, cómo cambia el criterio personal; en ocasiones de manera positiva; en otras, todo lo contrario. Para el caso presente, fue toda una revelación de eficiencia y capacidad de gran prestigio.
Por cuestiones profesionales al desempeñarme como funcionaria de la Superintendencia de Bancos y haber sido nombrada para iniciar el proceso de liquidación de una financiera, ante tanta incertidumbre que pueden ocurrir en esas circunstancias, pensando no solo por mi tranquilidad personal sino institucional, consideré oportuno que todo acto que realizara dentro de dicho proceso, sería con la constancia notarial, para lo cual hice un consenso entre colegas de mucho prestigio sobre la presencia de un notario con cualidades éticas y respetuoso de la Ley.
Respuesta unánime de cuatro de ellos fue el nombre de la doctora Norma Plaza de García, instante que tomé contacto personal, siendo su resultado final personal e institucional, sin ninguna observación ni del público ni de la propia institución, en ese entonces.
Luego de varias diligencias pude apreciar y valorar su profesionalismo de gran prestigio y apegado a la Ley, dejándome tranquila y con reconocimiento institucional; pero, lo más importante, del mismo público que, en ocasiones, algunos pretenden crear conflictos o protestas.
Nada de eso hubo y creo se debió, porque, como debe ser de conocimiento público, la constancia notarial no es de impugnación o de pretender acciones de nulidad en la gran mayoría de los casos, donde se ventilan intereses económicos, cuyas actuaciones estaban verificadas notarialmente por una funcionaria con profesionalismo de gran prestigio.
Hago este recordatorio porque su nombre no consta en una réplica publicada en cuya nómina no consta el nombre de la doctora Norma Plaza de García como Registradora Mercantil que, luego de desempeñarse por más de treinta años como Notaria, pasó a desempeñarse como tal.
Unido a una labor muy prolífica en la escritura de algunas obras literarias donde, con entusiasmo y variada gramática, nos reseña historias de gran interés conllevando mensajes de positivo humanismo.

Qué sorpresa, Regina, mil gracias, no lo merezco. Tu eres muy generosa. Un abrazo fuerte