15 mayo, 2026

Libertad: vivir sin miedo en tiempos de ruido

¿En el Ecuador de hoy? ¿En el mundo de hoy? ¿Podemos responder auténticamente que somos libres? No trataré de hablar de filosofías o ideas abstractas sino del sentido de la vida, qué es lo que realmente me indica que soy un ser libre. No se trata de entender la libertad como una facultad, el ejercicio de poder decidir sin coacción, sino de la actitud o predisposición para jugar mi vida por algo grande, por un proyecto que vale la pena.  ¿Acaso no es ese el por qué las parejas deciden unirse de por vida? ¿un joven elige una profesión? ¿Un político decide servir a la administración de lo público, al país? ¿serio?

Hay pensadores que viendo el comportamiento social nos dicen que no somos libres, tenemos miedo a la libertad (Eric Form), que preferimos el milagro, el misterio y la autoridad que a saber elegir libremente (F. Doistoieski) La sicología conductista nos decía que nos pueden manipular y conducir a esa libertad, convirtiéndose en una pseudo libertad. La Sicología humanista dice que la libertad que es un gran ideal al que aspiramos, pero que no llegamos (A. Maslow).

Ante la libertad se toman posturas radicales, por algo en nuestro país celebramos el 24 de mayo como el día de nuestra independencia, pero cada vez somos más dependientes de lo material, de lo tecnológico, de las grandes potencias para que nos abran una puerta estrecha al “libre comercio”, pero que destruya nuestros recursos o nuestra organización comunitaria, barrial, gremial Hoy no hay ningún grupo significativo popular que incida en el país y que piense en la libertad de todos para vivir sin miedo y con dignidad. Se nos vende una guerra para vencer a los enemigos, cuando el verdadero enemigo está en la parálisis del pensamiento y en creer en las fuerzas de la vida, de tu espíritu humano por el cual luchar ¿Qué mismo celebraremos el 24 de mayo? O ¿Los EEUU el 4 de julio? O ¿los franceses el 14 de julio día de la famosa revolución por la libertad, igualdad y fraternidad? 

¿Es nuestro mundo libre, las personas y pueblos son tratados en igualdad de condiciones y nos sentimos hermanos? La fe en el Dios vivo revelado en Jesucristo y predicado en el cristianismo nos dice que “para ser libres nos liberó Jesucristo” (San Pablo en Gal 5:1). ¿Los creyentes vivimos y contagiamos esa libertad? 0 ¿vivimos sumisos a la norma, al magisterio y al miedo? ¿en que nos diferenciamos en el uso de lo tecnológico como patrón de producción de bienes, de relaciones y de estatus social?

Hablar de libertad hoy no es sencillo. Vivimos rodeados de discursos que prometen liberarnos mientras, muchas veces, intentan decirnos cómo pensar, qué creer y hasta qué sentir. Entre ideologías enfrentadas, autoritarismos visibles y sutiles, y una constante manipulación mediática, religiosa y social, la libertad corre el riesgo de convertirse en una palabra vacía o, peor aún, en un arma.

Sin embargo, la verdadera libertad no es hacer todo lo que se quiere, sino saber elegir lo que nos hace plenamente humanos. Es una conquista interior antes que una consigna exterior. Una persona libre no es la que repite lo que escucha, sino la que piensa, discierne y actúa con conciencia.

Hoy más que nunca, ser libre implica no tener miedo. Miedo a opinar, a cuestionar, a ser diferente. El miedo paraliza y convierte a las personas en seguidores pasivos. La libertad, en cambio, exige valentía: la valentía de buscar la verdad, aunque incomode; de defender la dignidad, aunque cueste; de vivir con coherencia, aunque implique ir contracorriente.

No se trata de rechazar todo lo que viene de fuera, sino de aprender a filtrar. No todo lo que se presenta como “progreso” lo es, ni todo lo que se viste de tradición es auténtico. La libertad madura se construye cuando desarrollamos criterio propio, cuando educamos nuestra conciencia y cuando asumimos la responsabilidad de nuestras decisiones.

En este camino, la libertad también es servicio. No es un acto egoísta, sino una oportunidad para construir una sociedad más justa, más humana, más solidaria. Una comunidad crece cuando sus miembros no solo exigen derechos, sino que también cumplen deberes con sentido.

Portoviejo, Manabí y todo Ecuador necesitan ciudadanos libres, no manipulables, capaces de pensar con profundidad y actuar con esperanza. Personas que no se dejen arrastrar por el ruido, sino que encuentren sentido en la verdad, en el bien y en el compromiso con los demás.

La libertad no se regala ni se impone: se cultiva. Y comienza cuando cada uno decide vivir sin miedo, con propósito y con la firme convicción de que una vida con sentido siempre será el mayor acto de libertad

PARA PENSAR

¿Es la libertad un valor esencial en la vida?
Claro que sí y muchos dan su vida por ella. 

¿Por qué NO SOMOS LIBRES REALMENTE?
Nos dejamos manipular, o no queremos salir del confort o miedo

¿QUÉ MISMO ES LA LIBERTAD?
Es la firme convicción en que uno da sentido a la vida

 

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