12 mayo, 2026

Volver a clases: el inicio de algo grande

¿Qué piensa un joven cuando regresa a clase después de vacaciones? No solo piensa sino siente, son muchas ideas y sentimientos: volver a estar con mis amigos y amigas, prepararse mejor para su futuro, pues sabe que los estudios son una forma de construir ese futuro. Todo esto se dará, si la institución sea colegio o universidad se ha preparado para ello, en cada semestre, cada año y no se repite los esquemas y proyectos de otros años. Eso solo se mide con el IMPACTO que produce el trabajo educativo en la sociedad ¿cómo medir en concreto? 

Unas posibles respuestas son para las universidades ¿Cuántas patentes consiguen al año con los proyectos que sus alumnos con sus profesores hacen? ¿cuántos libros o artículos editan y son adquiridos por la gente? De lo contrario nadie lee, no sirve, no se usan no se piensa en el usuario, en la gente sino en teorías alejadas con la realidad. Realmente las universidades deben repensar sus estrategias si están impactando en la sociedad y no meramente emitiendo títulos. 

Para los colegios, el desafío es mayor para mí. Si no se sientan las bases de entusiasmar a los chicos a armar un proyecto de vida: que tiene varios pilares, pero en esencial preguntarse: ¿qué deseo aportar a la sociedad donde vivo? Que es lo mismo ¿Cuál será mi huella que dejará al escribir la historia de mi vida en su final? Esta pregunta no será contestada si no se tiene claro ¿qué tipo de persona quiero ser? Y los colegios preguntarse y evaluar ¿qué modelo de persona deseamos formar?

Todo esto se debe reflejar en el proyecto educativo del centro académico y en las planificaciones MICROCURRCULARES DE LOS DOCENTES. Es en el tiempo y espacio de contacto con los alumnos, lo que llamamos LOS ESPACIOS DE APRENDIZAJES donde se juega el futuro de los chicos y en donde se reinventa un país. Aquí la clave está en LAS ESTRATEGIAS DIDACTICAS DE APRENDIZAJES que usa el docente y en el VINCULO afectivo que el docente tiene con sus alumnos para contagiar un sentido a la vida que cada persona debe formular en su visión y misión personal. ¿ESTAN CLAROS LOS INDICADORES DE ÉXITO DE LA MISIÓN EDUCATIVA? ¿DEL SER DOCENTE HOY? O nos quedamos ¿en los indicadores cuantitativos y en el marketing publicitario? 

El regreso a clases no es simplemente retomar horarios, cuadernos o uniformes. Es, en esencia, una nueva oportunidad para construir el futuro. Para los jóvenes de secundaria, cada inicio de año escolar representa una página en blanco donde se pueden escribir metas, sueños y decisiones que marcarán su vida.

Volver al aula implica más que aprender contenidos; significa crecer como persona. Es el momento ideal para preguntarse: ¿qué quiero lograr este año?, ¿qué tipo de persona deseo ser? ¿cómo puedo aportar a mi familia, a mi comunidad y a mi país? Tener metas claras no solo orienta el camino, también da sentido al esfuerzo diario.

El entusiasmo no siempre aparece por sí solo. A veces hay cansancio, dudas o incluso desmotivación. Sin embargo, es ahí donde nace el verdadero valor: en la capacidad de levantarse, organizarse y avanzar con disciplina. El estudio no es un castigo, es una herramienta poderosa que abre puertas, forma criterio y fortalece el carácter.

En este camino, los docentes tienen un papel fundamental. Más que transmitir conocimientos, están llamados a inspirar. Un maestro que llega al aula con proyectos nuevos, con creatividad y con compromiso, enciende en sus estudiantes la chispa del aprendizaje. Cuando un docente cree en sus alumnos, los impulsa a creer en sí mismos.

Este nuevo ciclo escolar es también una oportunidad para renovar la educación desde dentro. No se trata solo de cumplir tareas, sino de generar ideas, desarrollar habilidades, trabajar en equipo y formar ciudadanos conscientes. Los jóvenes de hoy no son solo estudiantes: son futuros líderes, profesionales, emprendedores y agentes de cambio.

Nuestro país necesita jóvenes preparados, pero también comprometidos, solidarios y con valores. La transformación social comienza en el aula, en cada clase bien aprovechada, en cada proyecto bien realizado, en cada esfuerzo silencioso.

Por eso, este regreso a clases debe vivirse con ánimo, con esperanza y con decisión. Cada día cuenta. Cada aprendizaje suma. Cada paso acerca a ese futuro que se quiere construir.

Que este año no sea uno más, sino el año en que decidiste crecer, esforzarte y dar lo mejor de ti. Porque cambiar el país empieza por cambiar uno mismo.

 “Para crecer”

Para crecer no basta un sueño,
se necesita decisión,
levantarse cada día
con fuerza en el corazón.

Formarse es pulir la vida,
como el hierro al trabajar,
es disciplina constante
que nos ayuda a avanzar.

No hay cima sin sacrificio,
ni victoria sin luchar,
cada esfuerzo en el camino
te enseña a no desistir jamás.

El tiempo es un gran maestro,
pero exige dedicación,
quien estudia con constancia
construye su vocación.

Crecer es mirar al frente
aunque cueste caminar,
es sembrar hoy con paciencia
lo que mañana florecerá.

Joven, tu vida es un libro
que tú puedes escribir,
con estudio y con valores
hazlo digno de vivir.

 

PARA PENSAR

¿Qué SIGNIFCA VOLVER A CRECER?
Entusiasmarte por tu crecimiento y el del país, tano docente como alumno

¿Cómo se EVIDENCIA LA ALEGRIA DE ESTUDIAR?
En clarificar tus metas: qué tipo de persona quieres ser y cuál será tu huella al morir

¿Qué indicadores debe tener los colegios y las universidades?
Los cualitativos y los de mayor impacto en la transformación de la sociedad.



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