12 mayo, 2026

Estrechos ácidos

Relacionan corazón y emociones, emociones al cerebro.

Pero prefiero no tener corazón.

Luego de haber, escapado en una, de las muchas veces, que miré a los ojos, ser que llaman «La Muerte».  Recuerdo una en particular.

Estaba desnudo, en medio de una tormenta eléctrica, las voces del cielo anunciaban diluvio, yo estaba, agarrándome de estacas, estacas con astillas y clavos, una tras otra, haciendo camino por el pantano, que ardía y quemaba gran parte de mí, picaba ardía, estaba por todos lados, salían gritos por instinto, fue una tortura.

Cuando subí de vuelta a Tierra, ya sabía cómo era el juego, de abajo está el submundo que la sostiene.

Máquinas y tecnología, objetividad y razón, son juegos y dependientes de la razón.  Gente acudiendo a las mismas.  Hay corazón, ellos tienen corazón.  Prefiero no tenerlo.

Mi pasión llegó en primer año, de vida en Tierra, llegó el amor, se alineó a la perfección, ya estaba planeando mi estrategia, para gozar cómodamente, de los placeres de la vida.  Mis caprichos y la falta de tiempo, para producir mi entretenimiento, me hace comprarlo, y por eso no quiero ir a la fila de los pernos, quiero ser el motor que terminan de fabricar, estrechar manos cargadas de grandes sumas de efectivo, yo sé, lo veo, lo creo, está en mis genes, es mi don, mi talento, mi arte.

El amor es una responsabilidad que demanda construcciones a muy corto plazo, construcciones que a mí vista, es conformismo a regalos mediocres de segunda mano.  A mí y a los míos, pero sobre todo a mi mujer.

Ella lo vale, le voy a construir una escalera a las estrellas, mientras le doy paz momentánea, con recolectar pernos para su motor, todo es para Dios, y en lo terrenal a ella, pues mi ser, ya pertenece a Jesús y a Jehová.  Existo y obro por ellos.

Yo, con ataduras del submundo y ella, la luz que las derrite y esfume.  Ella, mi tesoro, mi compañera, mi mayor todo mío.  Soy un hombre fuerte, no me gusta que me veas caer, y me pides llorar ante tus ojos.  Yo cargo esa responsabilidad, tengo que hacerlo, así Dios lo quiere, así yo lo quiero, es la imagen con la que crecí mi ideal.

No me mires verme caer te pido, espérame a curar mis cortes y heridas profundas, con dolor y sin quejas.

Me apoyas tanto que me ves caer, porque te hace sentir segura ver, que me levanto enseguida, a veces hay KO, recupero consciencia y sigo.

Porque sabes amor, que apostaste por mí y que esperas verme derrotarlos y ser invencible.

Mi alianza con Dios me hace invencible, pero como guerrero suyo, me pone a prueba, me sostiene la fé.

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