Muchas veces creemos conocer a los demás.
Cada ser humano representa la imagen que necesita mostrar.
Vemos en cada sujeto lo que necesitamos ver. Proyectamos nuestras necesidades hacia otra persona para desear que esta sea lo que necesitamos.
De mí se han dicho muchas cosas: que soy una eminencia, inteligente, multifacético, etc.
También hay quienes no me quieren y dicen cosas feas.
Por eso trataré de decir cómo realmente soy, y qué mejor manera que diciéndomelo para que sea mi mayor verdad.
Lo que escribo, me lo escribo.
Soy una persona sencilla; un ser común cuya mayor fortaleza es su ternura.
Un individuo que piensa que nadie puede reclamar un derecho para sí mismo sin primero reconocer ese mismo derecho para los demás.
Creo firmemente que la naturaleza del ser humano es el amor.
En este sentimiento radica la explicación del propósito de nuestra existencia.
Estoy convencido de la presencia de un creador.
Lo conceptualizo como un ser supremo que nos otorga la libertad para actuar como queramos.
Una deidad que no castiga ni pone pruebas.
Dios es amor.
Es un ser omnipotente que nos ama de una manera incomprensible para nuestro limitado entendimiento.
Me gusta cómo soy; me siento bien conmigo mismo.
Tengo la necesidad de querer y ser querido.
El amor que no se dice es como el amor que no se tiene.
Los sentimientos se deben expresar en cada momento que así lo requiera y a quien corresponda.
No concibo vivir sin dar ayuda a quien lo necesite.
Debo lograr todas las metas imposibles que encuentre en el camino.
El creador me ha otorgado la posibilidad de saber lo que me va a suceder.
Las metas que conquisto me surgen como convicciones.
Son la consecuencia de una certeza que me permite lograr sueños imposibles para quienes no tienen esta facultad.
Cada vez que tengo una convicción de esta manera, mis acciones se llenan de una energía superior a todas las dificultades.
Me muevo y muevo a los que me rodean para que los imposibles se vuelvan realidad. Esto genera en mi interior un paroxismo de energía que le da pasión a mis acciones. Mientras más difícil sea el problema, mejor es la solución.
El hombre más seguro de sí mismo que he conocido soy yo.
Mientras ame y me amen, me siento invencible.
Muchos buscan su seguridad en las cosas exteriores.
Yo necesito del amor para sentirme superior.
No existen imposibles que no sean posibles por la fuerza del amor.
La energía que recibo en un beso de los que amo tiene más fuerza que todo lo que moviliza al universo.
Soy una consecuencia del amor.
Me gustan los amaneceres y los atardeceres.
Necesito, en forma impostergable, ser el dueño de un cielo cundido de estrellas.
Me apasiona ver con los ojos del sentir, del percibir.
La vida es un acto de conciencia, sin un antes ni un después.
Vivo por lo que pienso para morir por lo que creo.
Creo que la relación entre el hombre y Dios solo le compete a su conciencia.
Sé que las revelaciones a todas las disquisiciones no se descubren con la razón.
Después de pensar y repensar, todas las respuestas se encuentran en el amor, y el amor está en todas las razones.

Tu artículo demuestra que eres un ser humano bueno y tierno, generoso y sencillo. Felicitaciones.