Salí del confesionario, enfurecida, dando un portazo. A los pocos días volví a la oficina del padre, a la parroquia, a pedir perdón. Le llevé algunos de mis escritos. Él me dijo que sería bueno que en algún momento escriba una novela en la que al final, el amor vence y el matrimonio se salva, porque esos esposos tienen a Dios en su vida y es Cristo el motor de su hogar…
Estoy con esa idea rondando en mi cabeza.
El viernes 13 de marzo fue un día inusualmente espantoso, mi esposo, mis hijos y yo, y muchos más, recibimos incrédulos la noticia de la trágica muerte del padre Alfonso, ahogado en el mar de Playas.
Él que tenía que “vivir para siempre”, ya que su presencia y su amistad, eran un refugio, un consuelo, un ejemplo y una esperanza para muchísima gente.
Cuando estuve enferma, con cáncer y recibí el tratamiento, me sostuvo, me dio ánimo, me confesó, me dio la comunión, me prestó su Rosario para que lo tenga conmigo hasta que esté curada y se lo devuelva… Y antes, cuando Victorino y yo pasamos situaciones difíciles en nuestro matrimonio, nos atendió, nos escuchó, nos animó, nos guio. Pero, sobre todas las cosas, nos inculcó el amor a Dios, el amor a Jesús. ¿Qué haría Jesucristo en esta situación? ¿Qué les pide a ustedes como esposos, como padres de familia? ¿Qué quieren para sus hijos?
Sobre la muerte decía Marco Aurelio: «No actúes como si fueras a vivir por diez mil años. La muerte te acecha. Mientras vivas, mientras sea posible, sé bueno».
Eso exactamente fue el padre Alfonso, fue un hombre bueno. Algunos han hablado ya de sus obras, de su entrega absoluta a la Iglesia, a Dios. Ya no quedan por decir palabras, ahora nos toca actuar haciendo gala de la nobleza de esa amistad, por gratitud a esa amistad.
Cada día que pasa el vacío se siente, porque aunque no le veíamos a diario, al menos nosotros, contábamos con él, con que lo iríamos a visitar y ahí estaría, en su iglesia, en su parroquia, San Alberto Magno.
Esa parroquia que levantó de cero, con su fe inquebrantable en Dios; luego de que para la pena de casi todos tuvo que dejar la parroquia Santa Teresita, que ya no es lo mismo si él, ¡nos hace tanta falta!
Este lunes 13 de abril, Victorino y yo celebramos 39 años de casados; solo se gana con caída, se diría en el juego de 40. Son tantos años, me parecen muchos. Sin embargo, treinta y nueve es una edad joven, el matrimonio tiene una vida por delante. Aunque, a veces, vivir da miedo, vivir es siempre incierto. El matrimonio también lo es. Dos personas que se unen y prometen algo ante Dios y en Dios, poniéndolo como testigo de esa promesa. Hay que vencer ego, orgullo, qué dirán, etc., para seguir adelante cuando las cosas se ponen feas… Y se llega, poniéndole ganas, con determinación, poniendo a ese mismo Dios, primero.
Este día tan importante para nosotros como familia, y quizá haciendo eco de muchas otras familias que sienten gratitud por los consejos del padre, se lo dedicamos a él, a su memoria, a su amistad, a su vida. Hoy que se cumple un mes de su retorno a la Casa del Padre. Ruegue por nosotros querido padre Alfonso Avilés Pérez, allá en el Cielo a donde está, para que Dios nos mire compasivo, Para que nos dé ese amor que nos falta. Esa fe de la que carecemos y necesitamos para continuar, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza… Ya escribiré esa novela, con la esperanza de que triunfe el amor…la quisiera escirbir con mi propia vida.
Padre Alfonso, le diría en mi confesión: Casa del Padre. Cielo. Pero no sé qué es eso, ¿a dónde está esa Casa del Padre, cuál es ese Cielo? Necesito fe. Y muchos hay como yo. Así que ayúdenos padre y que suene su voz con fuerza en nuestro corazón: ¡Al ataque!
Y Victorino, para ti y para mí, ¡un feliz aniversario 39! No ha sido fácil, la hemos peleado junto a Dios.
Gracias, sobre todo por nuestros hijos y por los buenos momentos. Vamos adelante, quien sabe, lo mejor esté por venir.

Hermosas palabras, y un enorme legado de un sacerdote bueno
Hermosos pensamientos y palabras del corazón.
Feliz aniversario. Que la alegría nunca falte.
Excelente escrito, dejando un mensaje de fe, amor, respeto al prójimo. Felicitaciones. Feliz aniversario 39! Dios los bendiga siempre.
Que lindo artículo que refleja lo que significó el padre Alfonso en su familia y así como en la de cientos! Sin duda llego al cielo con los brazos llenos de todos los frutos que cosecho, porque lo que sembró no cayó en saco roto. Felicidades Karina y Victorino llegar a 39 años de matrimonio dice mucho de la perseverancia de los dos y que Dios los continué bendiciendo como pilares de su bella familia ❤️❤️❤️❤️
Tus palabras son inspiradoras querida Karyna