12 mayo, 2026

La teoría de juegos y una solución sin suma cero

El conflicto en el golfo Pérsico restaría en la capacidad de Irán —con ejemplar cohetería— para enriquecer uranio, convertirlo en grado nuclear-militar y armarlo en un misil de largo alcance. Israel lo impediría a cualquier costo.

La continua eliminación de los jerarcas iraníes por Estados Unidos e Israel mantendría su programa nuclear en stand by y la disputa sin solución aparente. Una incursión terrestre estadounidense provocaría bajas significativas con una resonancia negativa entre los contribuyentes sobre el propósito de la guerra, las pérdidas de vidas y sus resultados económicos. Estados Unidos no podría —políticamente— someterse a un conflicto de largo aliento sin desafectos domésticos e impertinencias en otros intereses estratégicos.

Una forma de evitar una profundización de esta catástrofe geopolítica con repercusiones económicas mundiales sería a través de un —hasta ahora improbable— nuevo régimen político en Teherán que de seguro demandaría tropas en territorio por un extenso periodo que superaría la estadía de Trump en la Casa Blanca.

¿Qué prevalecería, la improvisación de Trump, el pragmatismo de Netanyahu o el fanatismo del ayatola de turno? Lo más previsible sería la derrota militar de Irán y el abatimiento de su régimen político, al costo económico —recesión— que fuese necesario y sin perjuicio de las afectaciones humanas. La ortodoxia económica jamás ha competido por resultados versus fundamentalismo religioso alguno. La reformulación de la globalización se dictará en inglés, imposible en farsi.

2 comentarios

  1. ¿Irán juega solo? Me parece que no. Israel ha extendido l cobija al límite, habrá que ver lo que sucede pero me temo viene siendo la parte más débil de ese triangulo.

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