En la descontrolada y descocada red social, lo mismo que en los espacios de farándula, es común encontrarse con comentarios interesados, nada improvisados y muy bien pensados para decir lo que supuestamente no debe decirse. Unos pocos ejemplos: “afirmaba, también, que el niño es bastante feo, pero eso no viene al cuento porque es entrar en la vida familiar”; “se atrevió a decir que ese era un hijo de ramera y padre delincuente, pero nada más, que de eso se encargue la autoridad competente”; “se sabe que es un plagiador incorregible, sin embargo, ese no es el tema que vamos a discutir”. Expresiones usadas de esa forma, escritas y auditivas, dan cuenta de la deshonestidad e irresponsabilidad de sus autores.
Parecería, no obstante, que cuando la fuente es desconocida o no reúne los mínimos requisitos de idoneidad, la lectoría o escucha tiene sabor a normal, pero cuando proviene de un reputado analista, de un medio de alcance nacional, produce molestia, rechazo y calificativos que dan cuenta de insensatez, imprudencia y yoquepierdismo (yo qué pierdo). Agrego algunas citas alrededor de un solo comentario titulado a cinco columnas: “ninguna de las acusaciones que (‘El Negro Willy’) hace allí (al diario español El Mundo) en contra del gobierno de Daniel Noboa está sustentada en evidencias o pruebas… Es la versión de un delincuente… Sin embargo, la entrevista tiene, por algunas razones, cierto valor periodístico o interés político… (A saber) “la toma de TC televisión fue montada… Asimismo y sin ninguna prueba acusa al presidente de haber estado coludido con bandas… También sugiere que la exportadora de banano de la familia… pero no solo no da pruebas, sino que su versión es confusa… También cita al presidente del Consejo de la Judicatura (Mario Godoy) como el ‘canal’ a través del cual Fito habría negociado ‘su situación’… Lo de Godoy, sin duda, tiene un alto valor periodístico y también político… Entonces, si bien la afirmación de Willy no está fundamentada en prueba alguna, sí encaja perfectamente con toda la polémica… Si bien se trata de afirmaciones hechas sin pruebas y por un delincuente, también es cierto que el gobierno ha utilizado declaraciones de sentenciados y procesados, igualmente sin pruebas, para echar lodo sobre sus adversarios políticos”. Hasta aquí lo escrito
¿De verdad, puede tener valor periodístico y político, lo que afirma y sugiere, sin pruebas ni evidencias, un delincuente peligroso, hoy libre gracias a la benevolencia española?, ¿es honesto, responsable y serio hacer un comentario de esta forma? Al final, ¿dos errores producen un acierto? Usted, apreciado lector, saque sus mejores conclusiones.
