20 abril, 2026

Fue probado por medio del sufrimiento (Heb 2:18)

El autor de la carta a los Hebreos para expresar el sentido de la muerte de Jesús de Nazaret, nos manifiesta que “El mismo ha sido probado por medio del sufrimiento, por eso es capaz de ayudar a aquellos que son puestos a prueba”. Nos viene a decir que solo “un Dios que sufre puede salvarnos”. Por lo tanto, el sufrimiento no es ni bueno ni malo en sí, es una realidad que conforme la asuma o no, encuentro sentido y vivo con dignidad o aplastado. Con esperanza o angustiado. 

¿Por qué no sabemos asumir el sufrimiento? Es el tema de toda la vida. Y es más grave en la juventud que por naturaleza es vitalidad, agilidad, dinámica, soñadora. Cuando un joven se encuentra con la maldad, el fracaso, la enfermedad entre otras realidades que llamamos males el llanto, la desesperación, el sinsentido es lo que abraza a la juventud y se encuentra desanimada, desesperada. El suicidio es una alternativa en un porcentaje importantes de jóvenes, en unas como realidad y en otras como posibilidad. No los hemos preparado para la vida, o lo hemos formado o estamos formando en una vida irreal, abstracta, ideologizada. 

En este tiempo que muchas personas se dicen católicas llenan las Iglesias, pero da pena constatar que lo hacen en el rito de la bendición de los ramos o en el viernes santo de las procesiones del viacrucis. Los dolores y las esperanzas que manifiestan son reales, pero realmente ¿qué buscamos? ¿qué se buscan en los días de semana santa?

Buscar que Dios escuche nuestro clamor es algo claro y necesario. Pero la esencia de Dios es escuchar nuestro clamor, es la experiencia del Dios del éxodo en el Antiguo testamento (Ex: 2:23) ¿Será entonces que hoy no escucha? Escuchar a Dios es lo que la vida de Jesús de Nazaret nos enseña y en este tiempo vale la pena fijarnos en la pasión de Cristo, siempre y cuando aprenda ¿cómo asumió el sufrimiento y el dolor? Y ese aprendizaje no fue un dictamen divino, ni la mera expresión de su ser de Dios, pues lo que Jesús nos revela en la pasión es lo que hizo toda su vida, primero en colaboración con sus padres, en especial la Madre Dolorosa y después su padre adoptivo José, aceptar el reto de dar vida en medio de tanta muerte y sufrimiento, y eso es lo que hoy se sigue viviendo, pero no aprendemos de las pautas de la vida e historia de Jesús.

Desde la intencionalidad divina se hizo hombre para salvar al género humano, dijo el Padre de la Trinidad (Ignacio de Loyola), por ello tomó la condición de esclavo: Él se despojó de sí mismo, tomando forma de esclavo y haciéndose semejante a los hombres. Y al ser hallado en condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, incluso la muerte en la cruz. Por lo tanto, Dios lo exaltó sobremanera y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre…”(Filp 2: 7-9).

La vida de Jesús gracias a su familia, historia y actitud me da tres claves para asumir el sufrimiento, manejar mis sentimientos y gerenciar mi vida desde la confianza y esperanza: La primera es que el ser “humilde y pobre”, no es una desgracia, sino una realidad a asumir, combatir y superar. La segunda que surge de saber gestionar las actitudes de la primera, la misión de Jesús fue practicar la misericordia y liberar de humillaciones y pobreza a la gente. Así la cruz es una actitud ante la vida y cargar la cruz no es resignación sino confianza y cercanía para liberar a los crucificados en la historia. Pues la óptica final de la vida la tiene la praxis y no las teorías y especulaciones sino el amor que se da, acompaña y entrega: “tuve hambre y me diste de comer…”(Mateo 25). Jesús muere entonces por denunciar hipocresías, por acercarse a las víctimas y por dar esperanza que el mal no tenga la última palabra. 

La espiritualidad mejor que religiosidad de esta semana santa, que los antiguos llamaban “semana auténtica” es vivir cerca de los que sufren, eso es la encarnación de Jesús, estar enamorado de lo humano, podemos ser más para vivir mejor, con los ojos abiertos y un corazón encendido por un fuego, pasión de amar y servir. Ser críticos no es ser subersivo, sino saber pensar con coraje que el mal hay que combatirlo. Y si tú piensas incomodas, pues la mayoría se acomoda, el creyente no acepta el dolor por el dolor, sino que es consecuencia del amor y este es eficaz busca alternativas, transformar la realidad. Pero nada se hace sin discernimiento, sabiendo analizar y decidir desde el corazón. Por ello, asumir el sufrimiento es liberador, da esperanza, porque la última esperanza no está puesta en nuestras propias fuerzas, sino en la fidelidad de aquel que se entregó por amor libre e incondicional y nos enseñó a confiar a pesar de todo. La esperanza no defrauda. 

Las peticiones de oraciones pueden ser desoídas, al estilo de García Monge sj: “Yo había pedido a Dios poder para ser amado. Y me he encontrado con el amor para no necesitar ser poderoso. Yo le había pedido la salud para hacer grandes cosas. Y me he encontrado con la enfermedad para hacerme grande.

Yo le había pedido la riqueza para ser feliz. Y me he encontrado con la felicidad para poder vivir en la pobreza.

Yo le había pedido leyes para dominar a otros. Y me he encontrado libertad para liberarlos. Yo le había pedido admiradores para estar rodeado de gente. Y me he encontrado amigos para no estar solo”.

 

PARA PENSAR

¿Por qué SUFRIMOS TANTO?
Por no educar ni asumir el sufrimiento

¿En esta semana auténtica que debo aprender de Jesús?
Cargar la cruz no es resignación sino un acto de lucha y esperanza

¿Qué rasgos de espiritualidad debo vivir?
Acercarme al que sufre, pensar alternativas y dar esperanza



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