Playas es un balneario de la provincia del Guayas, de playas muy extensas, de un gran clima y de olas muy grandes (2 metros).
Cuando éramos chicos, pasábamos vacaciones en Playas. Mi padre nos enseñó a nadar y a tomar los tumbos. Cuando venía la ola y estaba en su máxima altura, ahí la atravesábamos. Al pasar la ola, no topábamos fondo y teníamos que nadar de regreso o esperar la siguiente ola para regresar a la playa. Ya en la playa, la marea regresaba con fuerza; tenías que mantenerte muy firme, por cuanto, si el mar te vencía, podrías ahogarte con el remolino. Estos entrenamientos los podíamos hacer solo los fines de semana que regresaba mi padre de su oficina en Guayaquil.
El P. Alfonso Avilés y otro sacerdote amigo habían llevado a Playas a algunos alumnos de su congregación. A dos de ellos se los llevaba la corriente y se echaron al agua. Lograron salvar a los chicos, pero ambos se ahogaron. El amigo del padre Alfonso apareció al día siguiente en la playa, también muerto.
En su velatorio, el arzobispo de Guayaquil se expresó de él como “el pastor que dio su vida por sus ovejas”. Según la prensa, la Dra. Azín y su nuera estuvieron presentes.
El Dr. Gustavo Ortega Trujillo escribió en la página de los lectores de El Universo, hace muy pocos días, un interesante escrito sobre el P. Alfonso Avilés. Recomiendo su lectura.
