Cuando nos referimos al surgimiento de algunos problemas geopolíticos por el accionar de dirigentes de ciertos países en su contexto político nacional o internacional; y, de sus efectos futuros internacionales, se vislumbran miramientos de diversas índoles: políticos, bélicos, económicos, ambientales, sociales…, es decir, se pretende desconocer certezas científicas sobre estos asuntos que no pueden ser soslayados, por más que la ineptitud o ambición traten de negarlos.
Al momento, el planeta tiene realidades concretas que hay que enfrentarlas para conservarlo o destruirlo con sus consecuencias fatales para la Humanidad, pudiéndose mencionar a manera de ejemplo:
- De las más relevantes, el indetenible aumento poblacional;
- La limitada capacidad territorial ambiental, salvo que se llegue a habitar otros planetas lo cual todavía es irreal;
- La ineficiencia para evitar la pobreza de millones de ciudadanos, origen de casi todo conflicto nacional o internacional;
- Unido al afán de transcendencia de dirigentes de naciones, ocasionando múltiples guerras por el dominio hacia los demás.
Se creía que el Humanismo estaba firme dada la evolución del pensamiento; pero, la realidad es otra debido a que existen contradicción de su hacer filosófico, lo cual se puede observar de uno de los tantos conceptos vertidos en torno a su pretendida conceptualización:
- El ser humano en el centro,
- Defiende su dignidad, razón y capacidad para transformar al mundo,
- Contrario a visiones teocéntricas.
El pasado sufrimiento de millones de seres de las últimas guerras mundiales y de las que están ocurriendo, parece que no ha penetrado lo suficiente en el razonamiento de ciertos dirigentes pretendiendo desconocer, por lo menos, dos resultados actuales originados por el “avance” del desarrollo:
- la globalización afianzada por la tecnología y
- la respuesta que da la Naturaleza con fenómenos que soportamos ante la agresión ambiental de la pobreza o del afán del “desarrollismo”.
Estudios realizados por las NN. UU., han calculado, aproximadamente, el perjuicio económico no se diga social de dichos fenómenos, se aproximan a más de quinientos mil millones de dólares, no se diga la desaparición de vidas humanas cuya respuesta correctiva se pretende con la aplicación de tratados ambientales firmados sobre el Cambio Climático y los Objetivos del Desarrollo Sostenible, cuyos fines no se cumplen a cabalidad; o, se los olvida completamente.
Traigo a colación este razonamiento por la retórica esgrimida de dirigentes de países con más progreso económico y visión en su gobernanza. No se puede minimizar a los que viven con siglos de atraso.
¿Será que se cumple la teoría del corsi e recorsi del insigne filósofo de la Historia, Giambattista Vico? Es decir, que la devolución histórica de los pueblos es una cadena de avances y retrocesos, volviéndose al punto de partida, en ocasiones nefastas. Su nuevo inicio nunca será igual. El futuro nos dará la respuesta.
Obras consultadas:
- Informe de NN. UU. “El costo humano de los desastres. Una mirada a los últimos veinte años 2000-2019”. Centro de Investigaciones sobre la Epidemiología de los Desastres CRED – UNDRR
- Giambattista De Vico “Principios de una Ciencia Nueva en Torno a la Naturaleza Común de las Naciones”, Biblioteca del Colegio de México.
- “¿Qué es el humanismo? Una breve comprensión en larga duración”, de Antonio Álvarez Pitaluga.
