Francia intentó liderar una misión naval en Ormuz para proteger el flujo petrolero europeo, mientras Irán mina el Estrecho y el viejo continente debate entre disuasión o diplomacia.
Etiquetado durante años como un centrista moderado, terminó liderando el intento europeo de proteger el flujo petrolero en Ormuz. Es, hasta ahora, el único líder europeo que realmente ha intentado recuperar el flujo energético que la guerra abierta por Estados Unidos e Israel desató en Oriente Próximo.
Francia presentó un plan naval y se posicionó como el actor europeo más activo frente a la crisis energética. Pero finalmente París reconoció que la zona sigue en guerra y abortó la misión. El plan europeo duró lo que tardó Irán en minar Ormuz.
Irán ha repletado el estrecho de Ormuz de minas navales y explosivos, porque Ormuz siempre fue un cuello de botella energético. Hoy vuelve a serlo político. La teocracia iraní replanteó su estrategia: descubrió que no necesita disparar para ganar.
¿Qué pasa si el flujo petrolero se paraliza en su totalidad y de manera indefinida? Una cuarta parte de los buques petroleros del mundo cruzan por allí. Si dejan de hacerlo por temor a estallar -en una guerra que a su mayoría no les incumbe- el impacto sobre el oro negro sería inmediato.
España prefiere misiones de paz. Mientras tanto, Alemania e Italia priorizan diplomacia y acudir a las reservas petroleras. Europa duda, Macron y Chipre intentan liderar. Por eso el repliegue naval refleja el viejo dilema europeo: liderazgo militar o diplomacia histórica frente a un conflicto que golpea directamente la economía del continente.
Yéndonos a América, Trump volvió a hacer deporte con la guerra. El nueve de marzo “prácticamente acabó con la guerra”. El diez amenazó a Irán con bombardeos “veinte veces más fuertes”. Hoy provoca una crisis europea sin precedentes para apoyar a su aliado religioso Israel, mientras el mundo paga las consecuencias de decisiones de ensuciados líderes.
Ser europeísta implica defender la integración supranacional de Europa como bloque geopolítico autónomo. Francia intenta liderar ese europeísmo activo con disuasión naval en Ormuz. Grecia y Chipre respaldan esa postura: “Atacar Chipre es atacar a Europa”.
Irán sabe que puede vencer al mundo colapsando el precio del petróleo global sin disparar un solo misil.
