11 abril, 2026

Personalidad 

Hace unas semanas atrás en el colegio de mi hijo se realizó un evento donde presentaban las obras de arte que los niños habían hecho durante el año.
Franco tiene lateralidad cruzada, por lo que los temas relacionados con la motricidad le cuestan y poco más y no los disfruta tanto como las matemáticas.
A veces yo veía sus dibujos y sin decir nada los comparaba en mi cabeza con los de sus amigos y pensaba “dibuja horrible”; eso si, cuando lo veía le hacía barra y siempre le decía que estaban lindos. Tampoco me preocupaba mayormente porque mi hijo es brillante en otras áreas y sobre todo es un niño bueno y feliz.
Con el paso del tiempo, Franco ha asistido a unas terapias que lo han hecho mejorar muchísimo. Y en el colegio han logrado brindarle todo el apoyo y destacar en lo que brilla y no solo trabajar en lo que le cuesta.
Volviendo al día del evento de arte, me quedé impresionada al ver los dibujos de mi hijo. Ya que tenían su marca personal, estaban cargados de personalidad. Y esto me llevó a mi infancia, fue como un espejo de la vida misma.
A mí sí me encantaba pintar, pero lo hacía muy a mi manera, no me gustaba seguir órdenes, me gustaba la libertad para crear. Y sobre todo me gustaba ir a un espacio donde socializaba. Y podía explorar.
Me gradué del colegio y estudié fotografía, luego pastelería y panadería. Y de no saber de cocina, aprendí un montón de cosas. Sin embargo, había una clase que me costaba muelas, la de fondant y pastillaje. La profesora me decía “catástrofe” porque siempre terminaba repleta de azúcar impalpable hasta la cabeza.
Todos decoraban unas tortas maravillosas y yo hacía la versión de “Temu”; en fin, pasé la clase con esfuerzo y con inteligencia. Un día fui hablar con la profesora y le dije que yo era muy buena con las masas, rellenos, salsas, pero que eso de la decoración no era lo mío. Y le propuse que iba a pintar la torta. Ella se rió y me permitió hacerlo. El resultado fue bastante bueno. Pasé el curso.
Me encanta cocinar y sé que lo hago muy bien. A parte que siempre he dicho que para mí es una forma de demostrar mi amor por los comensales.
Fue el cumple de mi papi y decidí hacerle dos tortas muy a mi estilo. Tortas que demoré dos días en hacer y que si… la decoración no era perfecta, pero sí que tenían personalidad igual que Franco y yo la tenemos.

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