13 marzo, 2026

El premio nobel de María Corina, una telenovela venezolana

María Corina Machado, política venezolana, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su liderazgo del movimiento opositor de Venezuela y su valiente defensa de la democracia. Para sorpresa de todos,  regaló su medalla al presidente estadounidense Donald Trump en enero de 2026 como gesto de gratitud por su apoyo a “la libertad de Venezuela”. Trump ordenó una operación militar el 3 de enero que resultó en la captura del dictador Maduro. Él y su cónyuge, Cilia Flores, se enfrentan ahora a cargos relacionados con el narcotráfico en Nueva York.

Lo paradójico del caso es que la salida de María Corina  de Venezuela para  llegar  a Noruega fue toda una “telenovela venezolana”.  Inclusive ella no pudo estar en la ceremonia para recibir su premio. Estuvieron su hija y su mamá, en representación, así,  Ana Corina Sosa, hija de María Corina, recibió el Premio Nobel de la Paz 2025 en Oslo en nombre de su madre. 

María Corina Machado salió clandestinamente de Venezuela, tras meses de estar oculta. De lo que se sabe,  viajó por tierra desde Caracas hasta el estado Falcón y cruzó en lancha hacia Curazao para evadir la prohibición de salida del país. Desde allí, tomó un avión privado hacia Noruega para recibir el Premio Nobel de la Paz en diciembre de 2025. Dentro de los detalles del viaje se conoce que utilizó disfraces para salir de Caracas y, durante el trayecto, enfrentó condiciones marítimas difíciles y hasta se fracturó  las costillas.

La operación, a tono con las famosas telenovelas venezolanas, caracterizadas por el drama intenso,  contó con el conocimiento de aliados internacionales, mencionándose la participación de Estados Unidos para garantizar su seguridad durante el cruce.

Una vez posesionada del premio, al parecer, le quedó grande. Con su premio viajó a los Estados Unidos y visitó al presidente Trump:  «Le entregué al presidente de Estados Unidos la medalla, el Premio Nobel de la Paz», dijo Machado a los periodistas al salir de la Casa Blanca. 

Por su parte, lo que dijo Donald Trump se supo por redes sociales, que Machado le había dejado la medalla para que se la quedara, y dijo que había sido un honor conocerla.

«Es una mujer maravillosa que ha pasado por muchas cosas. María me entregó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he hecho», dijo Trump en su post. «Un gesto tan maravilloso de respeto mutuo. Gracias María».

La Fundación Nobel aclaró que, aunque la medalla física puede cambiar de manos, el título del laureado es intransferible y perpetuo. 

A lo largo de la historia, algunos galardonados han rechazado el Premio Nobel por convicciones ideológicas, políticas o presiones externas. Los casos más célebres son: 

Jean-Paul Sartre (Literatura, 1964), quien rechazó todos los honores institucionales.

Le Duc Tho (Paz, 1973), quien alegó que la paz no se había establecido en Vietnam.  Ese mismo año, él  compartió honores con Henry  Kissinger, por la firma de los Acuerdos de Paz en París. 

La figura de Henry Kissinger, sigue siendo objeto de intenso debate. Ya que ha sido considerado tanto un brillante estratega diplomático como un criminal de guerra en lugar de un pacificador, por su apoyo a distintas dictaduras, como la de Pinochet en Chile y bombardeos en Camboya.  Le Duc Tho rechazó el premio, argumentando que la paz real no se había establecido en Vietnam del Sur, un hecho por el cual el New York Times describió el premio como el «Nobel de la Guerra». Kissinger aceptó el galardón in absentia debido a las intensas protestas pacifistas y posteriormente intentó devolverlo, oferta que el comité rechazó. 

Boris PasternaK, (Literatura, 1958),  Inicialmente aceptó el premio, pero fue presionado por las autoridades soviéticas para rechazarlo debido a la prohibición de su obra Doctor Zhivago en la Unión Soviética. 

También constan en esta lista de los que rechazaron un premio Nobel,  los Científicos Alemanes, Carl von Ossietzky (Paz,1935),  Richard Kuhn (Química,1938), Adolf Butenandt (Química,1939) y Gerhard Domagk (Fisiología- Medicina, 1939). Adolf Hitler prohibió a los ciudadanos alemanes aceptar el Nobel; fueron obligados a rechazarlo, aunque años después pudieron recibir la medalla y el diploma, pero no el dinero. 

Un caso similar al de María Corina es el del escritor noruego, Knut Hamsun, quien obsequió su medalla Nobel al nazi Joseph Goebbels  en 1943, como muestra de su admiración. 

Otros casos de comportamientos poco convencionales con sus premios Nobel, aunque no regalados a personas son otros galardonados que han vendido sus medallas, sea para beneficio propio o para donaciones a causas valiosas: El Nobel de Medicina 1962, James Watson en 2014; el periodista ruso Dmitry Muratov, que ganó el Premio Nobel de la Paz en 2021 -junto a la filipina Maria Ressa- por sus esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión en Rusia Las medallas Nobel de los físicos daneses Niels Bohr y August Krogh, 1922 y 1920 respectivamente, también se subastaron y se donaron posteriormente a museos de Dinamarca.                                       

Durante la Segunda Guerra Mundial, los físicos alemanes Max von Laue y James Franck, ambos premios Nobel, entregaron sus medallas a Niels Bohr para que las guardara mientras la Alemania nazi ocupaba sus países. Para evitar que las medallas cayeran en manos nazis, el químico húngaro George de Hevesy, que trabajaba en el laboratorio de Bohr, las disolvió en ácido. Tras la guerra, se recuperó el oro y la Fundación Nobel refundió las medallas, que fueron devueltas a la familia de von Laue y Franck.

James D Watson, que ganó el Premio Nobel de Fisiología -Medicina en 1962 junto a Francis Crick y Maurice Wilkins por descubrir la estructura del ADN, vendió su medalla en la casa de subastas Christie’s. Se convirtió así en el primer premio Nobel vivo que vende su medalla. El multimillonario ruso Alisher Usmanov compró la medalla para devolvérsela a Watson en una ceremonia oficial en Moscú en 2015, diciendo que el científico «merecía» tenerla.                      

La medalla del Premio Nobel de Crick, ganada junto a Watson y Crick, también se vendió en Heritage Auctions. La medalla del Premio Nobel de la Paz de Norman Angell de 1933, ganada por promover el entendimiento internacional, se vendió en Sotheby’s en 1983. La medalla se encuentra ahora en el Museo Imperial de la Guerra de Londres.

La medalla de Aage Bohr, Premio Nobel de Física en 1975, se vendió en subasta en 2011 y de nuevo en 2019. Bohr era hijo de Niels Bohr, que ganó el Nobel de Física en 1922.

Algunos galardonados han donado el dinero de sus premios Nobel en lugar de desprenderse de sus medallas. Albert Einstein, que ganó el Premio Nobel de Física en 1921, dejó el dinero de su premio a su primera esposa, Mileva Marić, y a sus hijos en virtud de un acuerdo de divorcio preestablecido. El acuerdo se firmó antes de que Einstein ganara el premio.

Paul Greengard, que ganó el Premio Nobel de Fisiología- Medicina en 2000, donó la totalidad de su premio para crear el Premio Pearl Meister Greengard, un galardón anual que apoya a las mujeres científicas.                                                                                                                                   

Günter Blobel, Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1999, donó el dinero de su premio a proyectos de restauración de Dresde y a la construcción de una sinagoga en su ciudad natal. E. Donnall Thomas, Premio Nobel de Fisiología-Medicina en 1990, donó el dinero del premio a su centro de investigación para apoyar los trabajos en curso sobre trasplantes de médula ósea.

En la actualidad, el Premio Nobel incluye una dotación económica de 11 millones de coronas suecas (alrededor de un millón de euros), aunque la cuantía ha variado a lo largo de las décadas.

Pese a toda esta historia de los premios Nobel, donados, regalados, vendidos, rechazados, lo de María Corina desató críticas a nivel mundial.

En Noruega, personalidades como Raymond Johansen, de la ONG Ayuda Popular Noruega, criticaron que se utilice el Nobel en disputas políticas, afectando la legitimidad histórica del premio. Medios noruegos usaron calificativos como «insólito» y «ridículo».   La actriz noruega Liv Ullmann cuestionó duramente en enero de 2026 la decisión de María Corina Machado de ceder su Premio Nobel de la Paz a Donald Trump. Ullmann advirtió que el galardón puede ser revocado en caso de mal uso y calificó de extraño que un premio merecido pasara a otra persona.  Durante la entrega de premios de la Academia del Cine Europeo, Ullmann expresó incredulidad sobre el traspaso del galardón.

Como noruega, afirmó que existen normas para retirar el Premio Nobel si se hace un «mal uso» del mismo, insinuando que Trump podría perder ese honor y calificó el gesto de menosprecio hacia la distinción. 

A mí, me encanta lo que hizo Ernest Hemingway , Premio Nobel de Literatura (1954),  .  Hemingway, quien vivió en la Finca Vigía en Cuba, decidió entregar su medalla a la iglesia cubana en lugar de al gobierno de Batista tras ganar el premio en 1954.El propio autor lo entregó a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la isla. Aunque fue robado brevemente en 1986 y recuperado poco después, se mantiene en el santuario de El Cobre, cerca de Santiago de Cuba.  Castro intervino para asegurar su devolución al santuario.Antes del robo, el premio estuvo resguardado en la casa del escritor, Finca Vigía, hoy convertida en museo. 

Un Premio Nobel no se puede retirar, revocar ni transferir a otra persona. La Fundación Nobel establece que la decisión es definitiva e inamovible, independientemente de las acciones posteriores del laureado, sean polémicas o no.  Aunque la medalla física puede cambiar de dueño, el título es estrictamente personal y permanente.  Los galardonados son libres de disponer de la medalla y el diploma, pero no pueden transferir el título de «Premio Nobel» a otra persona.

En resumen, el reconocimiento es permanente y el Comité Nobel no contempla retirar premios.

 ¿Y el dinero? Bueno, como lo hemos visto,  depende lo que el premiado decida hacer con él. 

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