13 marzo, 2026

Harakiri

Siguiendo a los medios convencionales: periódicos, radios y televisión, de cuyo contenido es posible fiarse de largo a diferencia de lo que las redes sociales, cualquiera sea su nombre, entrega incesante y la mayor de las veces de forma irresponsable y sin ningún respaldo, se conoce, por ejemplo, que la prestigiosa publicación inglesa The Economist destaca las potencialidades que el Ecuador tiene para la explotación minera y con ello embolsar una inmensa cantidad de dinero. Sin embargo, la misma nota señala que las condiciones para realizar las inversiones no son las recomendables: trámites, contratación, seguridad jurídica, etcétera. Eso aleja el interés de las grandes empresas extranjeras. Entonces y hasta que no se cambien radicalmente las formas vigentes, los ecuatorianos no disfrutarán de su riqueza natural y de los beneficios que ella ofrece.

Lo que sucede en materia minera no es un hecho aislado. La inconducta es ejercicio cotidiano y en un ámbito diametralmente opuesto al primero, el fútbol, se repite de manera escandalosa. Los organizadores del juego entre Barcelona S.C. y el Inter Miami, el equipo donde juega Lionel Messi y otros famosos, según denuncia directa de los perjudicados, son los protagonistas. Las víctimas pagaron alrededor de 500 dólares por la localidad en el estadio que incluía barra libre, piqueos ilimitados, recuerdos, acceso preferencial, transporte, entre otras bondades. Ninguna se cumplió a cabalidad, por lo que los afectados no han dudado en calificar lo ocurrido como una gran estafa.

Mientras, de manera expresa en un diario se pone en el ámbito de la sospecha de enriquecimiento no santo del presidente del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. De acuerdo con la investigación realizada este funcionario en sus cuentas demuestra un “súbito aumento patrimonial”, ya que en 2021 en calidad de asesor de una entidad pública declaraba un patrimonio apenas superior a los 163 mil dólares; en 2023 como miembro del Consejo de Participación lo aumentó a casi 964 mil, y desde ese mismo año a la fecha, ya como presidente de ese organismo, lo llevó a más de un 1 millón 250 mil. El periódico precisa que no se sabe si existe una donación o una herencia, pero sí afirma que la tributación es mínima y sin ninguna relación con lo que posee.

Se ha revelado, también, que en Ecuador existen más de 80 mil fundaciones. “Escalofriante” el número, pero más aún que entre ellas se cuentan unas constituidas para servir y proteger la minería ilegal, parapetándose en supuestos beneficios y donaciones para determinadas comunidades. Y por centenares, si no miles, “funcionan” fundaciones que nadie sabe qué hacen. ¿Y los controles? Bien gracias, ciegos y mudos. Estos pocos ejemplos prueban que en Ecuador el esfuerzo parece orientarse a su propio suicidio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

La resiliencia

Resiliencia entendida como una aspiración personal , ha trascendido a ser una esperanza en las actitudes de los gobernantes y de los estados , entendida como el proceso de adaptarse bien a […]

×