Conocí al Dr. Pincay cuando, en el ejercicio de mi profesión, era procurador judicial del Superintendente de Compañías.
El Dr. Pincay era uno de los tres magistrados del Tribunal Contencioso Administrativo. Cuando actuaba como juez ponente, fundamentaba muy bien sus informes. Fue un juez muy honesto, al igual que los dos magistrados que integraban ese tribunal.
Cuando falleció, el diario El Universo publicó una reseña de su trayectoria de vida. El Dr. Aquiles Rigail Santistevan expresó: “Ya hay dos ángeles en el cielo: Pepito y Leonidas”.
El Dr. Pincay también fue un gran deportista en materia de natación. Desde muy joven practicó este deporte y logró popularizarlo entre los jóvenes de su tiempo, además de desempeñarse como dirigente deportivo en dicha rama.
Todos los años, junto con otra gran nadadora, Pepita…, cruzaban el río Guayas a nado. Salían de un muelle en Durán y llegaban por el Mercado Sur de aquellos tiempos, donde el público los aclamaba.
Ya jubilado, me encontré con él en un acto público musical, en la parte del Malecón 2000 dedicada a eventos musicales, cerca del MAAC, y disfrutamos del espectáculo.
Descansa en paz, estimado Pepe, y desde el cielo sigue orientando a los nuevos magistrados de ese tribunal que honraste por muchos años y, de manera especial, a los abogados especializados en este tipo de juicios.

Efectivamente Pepe Pincay, hombre honesto y conocedor del derecho y la ley gran nadador. Sus amigos lo queríamos mucho y lo extrañamos
Gracias Sucre por esta magnifica semblanza de Pepe
Enrique Torbay
Se ha dicho estrictamente la verdad. Pepe era todo un señor. Hombre honesto, trabajador y un gran amigo. Los últimos años disfrutamos , almorzando un grupo reducido de amigos, y escuchando las ocurrencias de Pepe y bromeando mucho. Se lo extraña .
Muchas gracias por ese gran cariño y aprecio por mi Abuelito.
Pepe, único amigo con quien recordábamos las fiestas infantiles con gorros de cartulina. Las graduaciones sucesivas, las fiestas de arroz quebrado. Las carreras administrativas, y sus acontecimientos, hasta las jubilaciones, y nos volvimos a agrupar con los amigos de Colón y Chimborazo: años de renacer AlphaKappa , con mucha evocatoria, hasta la última convocatoria en tu casa. Ese día quebramos nuestra alegría
. Nos haces mucha falta, pero siempre estarás con nosotros.