La política de visas en el Ecuador atraviesa hoy una de sus etapas más críticas, no por falta de normas, sino por la forma en que el Ministerio de Relaciones Exteriores la ha convertido en un verdadero cuello de botella para quienes buscan regularizar su situación migratoria conforme a la ley.
Actualmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores se ha constituido en la única instancia para la tramitación de visas en el país, a través de un sistema virtual centralizado en la ciudad de Quito.
Por otro lado, el sistema de visas administrado por esta Cartera de Estado se ha convertido en un proceso lento, altamente centralizado e ineficiente. El primer obstáculo surge al momento de crear una cuenta y llenar los datos en una plataforma virtual. La respuesta suele tardar varias semanas y, una vez iniciado el proceso, el tiempo total para la obtención de una visa supera ampliamente los sesenta días.
A todo esto se suma una decisión administrativa particularmente grave: se ha retirado a las coordinaciones zonales del propio Ministerio la facultad de otorgar visas, reduciéndolas a simples oficinas receptoras de documentación, sin capacidad de decisión alguna.
El resultado es un modelo excesivamente centralizado en Quito, que contradice los principios de desconcentración administrativa y de eficiencia en la prestación de los servicios públicos.
Pero el problema no se limita únicamente a la demora. Con frecuencia, luego de transcurridos 60 días desde la entrega de la documentación, el propio Ministerio exige nuevos requisitos que no constan en la normativa migratoria vigente. Se crea así lo que muchos usuarios denominan el “itinerario del papel”: un circuito interminable de solicitudes adicionales que incrementa la burocracia, eleva los costos para los usuarios y deteriora gravemente la calidad del servicio.
A esta situación se añade otra preocupación: la falta de acceso a las autoridades responsables. Obtener una cita con los funcionarios encargados del área de visas resulta prácticamente imposible; no contestan correos electrónicos, pese a tratarse de servidores públicos. La explicación recurrente es que las decisiones se adoptan en Quito, aun cuando los trámites se inician en otras ciudades, lo que pone en evidencia un marcado centralismo administrativo.
Como es fácil comprender, todo extranjero que ingresa legalmente al Ecuador con el propósito de radicarse y desarrollar actividades lícitas —como vivir de sus depósitos, invertir su capital en cualquier rama de la industria, la agricultura, la ganadería o el comercio, o asumir funciones administrativas en empresas— enfrenta hoy serias dificultades para obtener una visa dentro de plazos razonables.
Paradójicamente, mientras el sistema impone obstáculos crecientes a quienes buscan cumplir la ley, el país mantiene un régimen de ingreso sin visa para la mayoría de nacionalidades, permitiendo el ingreso de personas que posteriormente permanecen al margen de las normas migratorias.
Por los motivos expuestos, el Ecuador necesita con urgencia una política de visas seria, técnica y coherente. Resulta indispensable revisar el actual modelo virtual centralizado en Quito, devolver competencias reales a las coordinaciones zonales del Ministerio de Relaciones Exteriores y garantizar que los trámites se resuelvan dentro de plazos razonables y conforme a la ley.
Mantener el esquema actual solo perpetúa la ineficiencia, la discrecionalidad y la desconfianza ciudadana en un ámbito tan sensible como es la gestión de visas.
Ojalá se proceda, finalmente, en ese sentido.

gracias Carlos, Soy Abogada y he venido trabajando con inmigrantes que llegan a ecuador de distintos paises, les he asistido en obtener sus visas desde hace ya 30 años, y es la primera ves que nos dejan con manos atadas, ahora tengo aplicaciones de mis representados desde hace 3 y 4 meses sin respuiesta aguna, nos han enviado a corregir cosas insignificantes y luego ya han pasado meses y todo congelado, la burocracia de estos gobiernos nos dejan sin el poco trabajo que teniamos, y poco a poco nuestro pais se quedara sin personas que quieran invertir y jubilarse aca, solicitamos que regrese el sistema presencial que era el mejor servicio que teniamos, eficiente y con funcionariso capaces para atendaer de la mejor manera y con humanidad, se obtenia una visa en menos de un mes ovbiamente con la documentacion al dia, esto en la ciudad de Azoguez funcionarios responsables, profesionales y de calidad
Artículo interesante, y la verdad lamentable la situación. En mi caso, cumplimos todos los requisitos a principios de noviembre para la visa permanente, y se nos dijo que podríamos empezar a viajar un poco después. Para estar muy seguros, compramos boletos a nuestro país de origen para que saliéramos al final de enero. Pero no se nos emitieron nuestras visas, y caducaron las visas temporales a principios de febrero. Por fin mi esposa recibió la suya, pero yo aún no, aunque enviamos nuestras solicitudes el mismo día. Cuando les mandamos correos hiciendo preguntas, sólo responden que se emitirán en 60 días, y que se procesan en orden estrictamente cronológico. Pero en el caso de mi esposa, fueron 90 días y en el caso mío, ya mucho más de 100 días. Cuando les mencioné a ellos eso, respondieron con el mismito mensaje, parece ser automático, de tiempo de proceso de 60 días. Esta demora jamás es explicada, y por semanas el estatus mío es que está pendiente «revisión de supervisor.» Los gastos involucrados de tener que cancelar nuestro viaje han sido significativos. Es una lástima.