Fue don Francisco Manrique el fundador del Banco de Guayaquil, que anteriormente se llamaba Banco Italiano.
El Banco de Guayaquil pasó a otros accionistas y colapsó en dos ocasiones. Recuerdo que el Dr. Francisco Huerta Montalvo creó “El Sucre Guayaquileño” para capitalizarlo, pero igualmente colapsó.
El expresidente Lasso tomó a cargo dicho banco y lo manejó con éxito.
Cuando el expresidente Lasso intervino en la política, entiendo que dichas acciones pasaron a manos de uno de sus hijos y de otros accionistas, hasta la presente fecha.
También conocí al Dr. Fernando Manrique, gerente general del Banco Industrial y Comercial (BIC), por ser mi vecino en el edificio El Morro, donde vivió hasta su muerte. Por supuesto, asistí a su velorio.
El Dr. Fernando Manrique no solo fue mi vecino, también fue mi banquero y mi amigo. Cuando lo visitaba en su banco para hacerle un préstamo, me decía: “Siéntate, Sucre”, y me conversaba sobre sus actuaciones en la Asociación de Bancos Privados del Ecuador, de la que fue presidente, y sobre sus actuaciones en la Junta Monetaria del Ecuador, de la cual fue también presidente. También fue comisario del sorteo de la Lotería de la J.B.G. (ad honorem), que en esa época se llamaba “Lotería de Guayaquil”.
Luego me decía: “¿Sucre, en qué puedo servirte?”. Le contestaba: “Deseo un préstamo, Dr. Manrique, de tanto”. Alzaba el teléfono y le decía al ejecutivo correspondiente: “Ahí va el Lcdo. Sucre Calderón, dale un préstamo de tanto”. Efectivamente, el ejecutivo correspondiente me tenía el dinero y yo firmaba el documento respectivo.
Gracias al programa de la “International Fellowship”, que era un programa de intercambio estudiantil entre estudiantes guayaquileños y estudiantes de colegios norteamericanos del estado de N.Y., a la edad de 15 años conocí a Ricardo Manrique Martínez.
Ricardo había ido de intercambio un año antes y había llegado a la misma familia donde yo llegué. Lo llegaron a querer muchísimo y, al año siguiente, lo invitaron a dicha casa, pero sin el sistema de intercambio estudiantil. La casa donde llegamos quedaba muy cerca de Buffalo, al norte del estado de N.Y., una región sumamente fría, con metro y medio de nieve en pleno invierno.
Todos los días asistíamos al colegio “West Seneca High School”, lo cual era obligatorio. Lindo colegio, pero las materias no eran académicamente obligatorias para nosotros. Escogimos: deportes, carpintería, gimnasia, historia americana e inglés. La pasamos de lo mejor.
Nos regresamos a Guayaquil, pero nos seguíamos viendo los sábados, cuando íbamos a jugar voleibol en la estación de avionetas de Roberto Polit, otro buen amigo de ambos.
Yo inicié mis estudios de Derecho; Ricardo se dedicó al área de seguros. Después, cada cual tomó su rumbo profesional: el mío en la abogacía y el de Ricardo en el área de seguros. Ya casados, poco nos veíamos, pero Ricardo también se graduó de abogado.
La última vez que vi a Ricardo fue en el velorio de Lino Rojas Merino. De casualidad entramos al mismo tiempo a la sala y me saludó: “Hola, Sucre”. Lo vi y le pregunté: “¿Quién eres?”. Me contestó: “Ricardo Manrique”. Lo reconocí y nos dimos un fuerte abrazo.
Cuando le di el pésame a Angelita, su esposa, le pedí decir unas palabras en el entierro. Me contestó: “Sucre, tiene que ser al término de la misa, por cuanto lo vamos a cremar”. Junto a ella estaba uno de sus hijitos. Le dije, al abrazarlo: “Eres una copia Xerox de tu padre”.
También conocí al hermano mayor de Ricardo, que era ejecutivo del B.I.C. Recuerdo que fuimos compañeros de clase en la Universidad de Guayaquil, en séptimo año. Era un curso intensivo y práctico en Derecho que creó el decano de esa época, para que se puedan graduar los Lcdos. egresados en Derecho que no habían optado por el grado oral de abogado. Entre aquellos graduados recuerdo al hermano mayor de Ricardo y al Lcdo. Jaime Nebot Velasco, entre otros más, cuyos nombres no conocía.
Q.E.P.D., Ricardo. Y desde el cielo, donde estás, sigue protegiendo a tu esposa, hijos, familiares, parientes y amigos. Amén.

Muy bonitos recuerdos, Sucre, y les haces justicia a los Manrique. Francisco casado con Ma. Leonor Martínez, padres de Juan, Silvia, Oscar, Ricardo y Ma Leonor Manrique Martínez, gente muy querida en Guayaquil. No recuerdo a Fernando.