Jugando en Quito, el equipo nacional se impuso con autoridad 3-0 a Australia, cerrando la serie sin fisuras y con un nivel de tenis que ilusiona.
La altura, el respaldo del público y una estrategia bien ejecutada fueron claves para dominar cada partido y sellar una victoria histórica ante un rival de tradición mundial. Más allá del marcador, el triunfo confirma el crecimiento del tenis ecuatoriano y refuerza la confianza del equipo en esta nueva etapa.
Quito fue una fortaleza.
Ecuador respondió en la cancha.
La Copa Davis vuelve a sonreírle al país.
