13 marzo, 2026

Contrátenlos (sólo un sueño)

Que todo lo que se hace está mal. Hacerlo bien requiere control efectivo en las fronteras, depuración del personal militar, policial y judicial, coordinación y participación directa de los municipios, generación significativa de empleo, eliminación de la corrupción pública (contraloría, contratación, superintendencias, elección de autoridades por el Consejo de Participación), uso correcto del IVA, capacitación y equipamiento para la fuerza pública, acabar con el hacinamiento en las cárceles, mejorar la educación infantil, exigir historia policial y visas a todos los extranjeros, real control penitenciario y otras cosas más. Esto lo dicen los analistas, los expertos, los catedráticos, los especialistas, los abogados, que, día a día, pasan por los medios de comunicación convencionales y digitales señalando cuáles son las medidas que deben adoptarse para acabar con la inseguridad ciudadana (delincuencia trasnacional, minería ilegal, tráfico de personas).

Sin excepción -salvo el que confirma la regla- los que pregonan las soluciones no revelan cuánto le cuesta al Estado lograrlas. Pero, sí acusan de ineptitud al gobierno central. Dan por sentado que haciendo lo que ellos indican el Ecuador de inmediato vuelve a ser “una isla de paz”. Dicen que los estados de excepción, allanamientos, capturas de los más buscados y grupos de delincuentes (que poco después son liberados), operativos conjuntos (policiales-militares), extradiciones, decomiso de drogas, ataques a la minería ilegal, etcétera, no sirve para nada.

Este comentarista no comparte esa visión. Sin embargo, siempre es posible hacer más y con ello obtener mejores resultados. De cualquier forma, ante la arremetida de los medios de comunicación, unos en ejercicio periodístico independiente y otros políticamente alineados contra el gobernante, una medida acertada podría ser que el mismo gobierno, para beneficio de los ecuatorianos, gestione y consiga la aceptación de trabajo bien remunerado de estos analistas, expertos, catedráticos, especialistas y abogados (que no son muchos, son bien conocidos porque día a día están en el candelero y casi siempre son los mismos), para que sean ellos los encargados de dirigir las acciones contra el crimen en todas sus formas.

Ese grupo inmediatamente haría saber a los ecuatorianos cuánto tiempo les tomará su trabajo. Saben tanto que debe darse por descontado que será muy corto y con ello el Ecuador recuperará la paz que tanto necesita. Para que su trabajo no se interrumpa y con ello vuelvan los problemas, el nombramiento podría tener carácter perpetuo y la alternancia, cuando se requiera, sea siempre con sus iguales… Quizás pueda concretarse este sueño o más pronto este comentarista despierte a la realidad.

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