1. El momento que vivimos
Ecuador vive un momento decisivo.
Antes de hablar de revocatorias, enfrentamientos o más polarización, debemos preguntarnos algo esencial:
¿cómo sacamos adelante a nuestros cantones, a nuestras provincias y al país entero?
No podemos ignorar que la Constitución de 2008 —con todos sus candados y su hiperpresidencialismo— es la que tenemos hoy.
Y tras el No del 25 de noviembre de 2025, se reforzaron barreras que frenan la inversión, el ahorro y el crecimiento, bajo el argumento de “cuidar los dólares”, sin entender que los dólares ya están afuera.
2. El verdadero problema: falta de inversión y ahorro
Hoy el verdadero enemigo, sin importar quién gobierne —sea presidente, prefecto o alcalde—, es uno solo:
la escasez de ahorro y de inversión productiva.
Ecuador apenas recibe el 0,6 % del PIB en inversión extranjera directa.
Mientras tanto:
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Chile recibe 4,85 %
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Perú, 3,3 %
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Colombia, 3 % del PIB
Con esos números, ningún país puede crecer, generar empleo ni sostener a su clase media.
3. Los obstáculos que debemos superar
Hemos levantado muros contra quienes quieren invertir:
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Un Impuesto a la Salida de Divisas que castiga al capital que podría volver al país.
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Un castigo tributario a quienes se atreven a invertir en el mercado de capitales.
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Un sistema de crédito donde las tasas de interés se fijan políticamente y no técnicamente.
El resultado es perverso:
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Intereses usureros para quien pide crédito.
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Intereses de miseria para quien ahorra.
Así se destruye el ahorro, y sin ahorro no hay inversión.
4. Las salidas concretas
Frente a esta realidad, hay tres caminos claros que debemos impulsar desde todos los niveles de gobierno, y en especial desde la Alcaldía de Antonio Ante:
Primero:
Impulsar la inversión extranjera directa, para que los recursos lleguen a los GAD, municipios y prefecturas que hoy claman por presupuesto.
Segundo:
Una reforma seria al Impuesto a la Salida de Divisas, que deje de castigar al capital productivo.
Tercero:
Un sistema de crédito con tasas de interés técnicas, justas y transparentes, que premie el ahorro y financie la producción.
5. El ahorro como motor del desarrollo
Recordemos algo básico que muchos gobiernos olvidan: el ahorro es el combustible de la inversión.
La inversión eleva la producción.
La producción genera empleo.
Y el empleo digno mejora el nivel de vida.
¿O acaso los gobiernos populistas, de izquierda o de derecha, en Antonio Ante, prefieren mantener a la clase media y popular en la pobreza eterna?
6. Imbabura, Antonio Ante y el futuro productivo
Ecuador no es un país pobre. Somos un país mal administrado.
Solo con una explotación racional y responsable de:
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las minas de oro de Buenos Aires, Imbabura;
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el petróleo del Yasuní;
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y el potencial del Chocó Andino,
tendríamos una tabla de salvación para Ecuador, Imbabura, Urcuquí y Antonio Ante.
A esto se suman proyectos sustentables, como el que hemos propuesto: la rehabilitación integral de la vía férrea, generadora de empleo, turismo y desarrollo local.
7. Llamado ciudadano
Me niego a creer que debamos seguir divididos, sin justicia y sin empleo productivo, siendo un país tan rico en recursos y talento humano.
Miremos más allá de nuestras narices.
No nos neguemos ni al presente ni al futuro.
En las elecciones seccionales de 2027, Antonio Ante tiene una oportunidad histórica de servir como ejemplo de desarrollo responsable.
Para eso, necesitamos tu voto ciudadano.
Porque antes que revocatorias, necesitamos soluciones.
¿Cuándo? ¿Hoy, más tarde… o nunca?
