13 febrero, 2026

¿Estamos listos para el agua y la oscuridad? Prevención climática en el  Gran Guayaquil 

Cada año, la llegada del invierno en la Cuenca del Guayas se vive entre la esperanza de la lluvia para el agro y el pavor del lodo para la ciudad. Sin embargo, el 2025 se encuentra en una posición particular: un año pre-electoral donde la gestión del riesgo será el verdadero termómetro de la competencia administrativa de nuestras autoridades locales. En el Gran Guayaquil -esa conurbación que une a Guayaquil, Durán, Daule y Samborondón- la pregunta no es si va a llover, sino si nuestras autoridades han aprendido las lecciones del pasado. 

1. Inundaciones: El reto de una cuenca compartida

La geografía del Gran Guayaquil es, por definición, vulnerable.  El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2025 – 2029 “Ecuador No se Detiene” identifica a la zona costera como de “Alta Exposición” a eventos climáticos extremos. Según las métricas del Plan, la falta de resiliencia urbana le cuesta al país puntos valiosos del PIB cada año.

  • Avances:  Hemos visto un fortalecimiento en la limpieza de canales y dragado en ciertos sectores de Guayaquil y Daule. La coordinación con la Secretaría de Gestión de Riesgos ha mejorado en la teoría.
  • Retrocesos:  La expansión urbana informal en Durán y las zonas periféricas de Daule sigue desafiando al COOTAD (Art. 54 o), que obliga a los municipios a controlar las construcciones en zonas de riesgo.  Sin un control real del suelo, no hay alcantarillado que alcance. 

2. La Salud: El costo humano del agua estancada

La prevención no es sólo ingeniería; es salud pública.  Estadísticamente, las provincias de Guayas y Manabí concentran históricamente más del 60% de los casos de dengue y leptospirosis durante el primer trimestre del año.

El PND 2025-2029 establece como meta el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica. Pero en el territorio, el retroceso es evidente cuando la recolección de desechos falla. En Durán, la acumulación de basura en zonas inundables crea el caldo de cultivo perfecto para vectores. Los GAD del Gran Guayaquil deben entender que un dólar invertido en fumigación y desazolve antes de enero, ahorra diez dólares en el sistema de salud pública en marzo. 

3. El fantasma del apagón: Energía y Clima

El antecedente del 2024 y 2025 fue traumático. La crisis energética nos enseñó que depender de la voluntad climática -y de la generosidad de los vecinos- es una estrategia fallida. El cierre de ventas de energía por parte de Colombia en períodos de sequía crítica dejó claro que la soberanía energética es un asunto de seguridad nacional. 

Acciones y Omisiones: El Gobierno Nacional ha acelerado la contratación de barcazas y generación térmica para cubrir el déficit de aproximadamente 1,000 MW que arrastramos. El PND 2025-2029 busca diversificar la matriz energética, pero la realidad en el Gran Guayaquil es que los cortes de energía en invierno agravan las inundaciones: si las estaciones de bombeo no tienen energía de respaldo (generadores), el agua no sale de las calles. 

4. La “Trinchera” de los GAD: Lo que falta por hacer

Bajo el marco de la Estrategia Territorial Nacional, las autoridades locales del Gran Guayaquil tienen 3 tareas urgentes antes de que el invierno se instale plenamente:

  1. Garantizar autonomía energética en servicios críticos:  Hospitales y estaciones de bombeo no pueden depender del Sistema Interconectado Nacional en pleno invierno, sobre todo si este es muy fuerte. 
  2. Mantenimiento preventivo realEl COOTAD no solo faculta, sino que obliga a mantener la infraestructura vial y de drenaje. La “obra de última hora” no resiste un invierno fuerte.
  3. Comunicación de Riesgo:  La ciudadanía debe saber qué hacer. Los simulacros para eventos de riesgo deben ser la norma, no la excepción. 

En el Gran Guayaquil, el país se detiene cada vez que una calle se inunda o un transformador estalla.  La prevención es la única política pública que paga dividendos a largo plazo. En este año electoral, los ciudadanos debemos exigir planes de contingencia, no solo discursos de emergencia. El invierno está cerca, la pregunta es si nuestras autoridades están a la altura de las circunstancias o si volveremos a culpar a la naturaleza por nuestras propias omisiones. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

×