13 febrero, 2026

Los tiempos de Dios son perfectos

Hay una frase que muchos hemos escuchado, pero pocos comprendemos en profundidad:

“Los tiempos de Dios son perfectos.”

La Biblia lo dice claramente en Isaías 55:

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice el Señor.
Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos.”

Y es ahí donde empieza todo.

Porque cuando nuestros planes no salen, cuando los sueños se postergan, cuando la economía se quiebra o la salud se debilita, es fácil desesperarse.
Es fácil sentir ansiedad, depresión, desesperanza.
Es fácil preguntarse: ¿por qué a mí?, ¿por qué ahora?

Yo también pasé por ahí.

Desde la pandemia mi vida cambió profundamente.
Dos contagios de COVID.
Luego, el diagnóstico de diabetes tipo 2.
Operaciones, tratamientos para la aorta.
La quiebra económica.
El aislamiento de amigos.
El desinterés por la vida.

El cuerpo cansado…
y el alma golpeada.

Pero incluso en medio de todo eso, algo dentro de mí seguía susurrando:
“No es tu hora.”
“Dios todavía no ha terminado contigo.”

Sentía que había algo preparado para mí.
Algo más grande que mi dolor.
Algo que tenía que ver con servir a los demás.

La espera no fue fácil.
La espera duele.
La espera pone a prueba la fe.

Porque cuando nada se mueve afuera, uno cree que todo está detenido.
Pero no es así.

No todo lo que parece quieto está detenido.

Hay días, meses, incluso años, en los que aparentemente no pasa nada…
y aun así estamos cambiando.
Estamos sanando.
Estamos madurando.

El progreso real no hace ruido.
No avisa.
No se publica.
Sucede en silencio, cuando menos lo imaginamos.

Estar parado un tiempo no es fracasar.
A veces es recuperar fuerzas.
A veces es ordenar la mente.
A veces es permitir que el cuerpo y el corazón se reconstruyan.

En mi caso, hoy puedo decirlo con claridad:
no estaba perdiendo el tiempo.

Estaba construyendo algo grande.
Algo bueno.
Algo necesario.

Sin darme cuenta, estaba sembrando las bases de un movimiento político diferente para Antonio Ante.
Un movimiento de ciudadanos.
Un movimiento que quiere cambiar la forma tradicional de hacer política.
Una política con humanidad, con valores, con conciencia.

Porque cuando uno ha tocado fondo, aprende a mirar distinto.
Aprende a escuchar más.
Aprende a servir mejor.

Si hoy te sientes perdido, quiero decirte algo:
respira.
detente un momento.

No tienes que tenerlo todo claro ahora.
No tienes que correr.
No tienes que rendirte.

A veces la mejor respuesta es esperar…
sin dejar de creer.

La duda no es señal de fracaso.
La duda es señal de conciencia.
Lo incierto también es parte del camino.

No estás fallando.
Estás creciendo.

Y crecer duele.
Confunde.
Agota.
Pero transforma.

Confía.
Tu tiempo está más cerca de lo que piensas.

Porque cuando Dios parece tardar, en realidad está preparando algo más grande de lo que pediste.
Y cuando llegue el momento…
entenderás que la espera también fue parte del milagro.

Los tiempos de Dios son perfectos.

1 comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

No al voto inducido

Vivimos rodeados de información como nunca en la historia, pero esa abundancia de información no siempre se traduce en claridad y sabiduría. Al contrario, muchas veces nos sentimos saturados, más perdidos e […]

×