North considera que el fracaso en el despegue económico, que frecuentemente ocurre en los países del Tercer Mundo, no se debe al mal uso de la macroeconomía, sino a la cultura e ideología de las sociedades. La teoría de North llegó a encontrar respuestas al por qué algunos estados producen leyes que estimulan el crecimiento económico y en otros, no lo hacen. Para North es crucial la forma como se hacen cumplir las leyes formales e informales. North se especializó en la economía de desarrollo, en áreas que nunca antes se habían investigado: ¿ por qué el estado puede crear leyes que no estimulan ni producen el desarrollo económico ?, ¿ por qué la gente tiene ideologías e ideas que determinaban las preferencias que seleccionan ?,¿ por qué las instituciones producen resultados que en el largo plazo no pueden producir el desarrollo económico ?, ¿ por qué ideologías como el socialismo y comunismo dan forma a las opciones que la gente toma, a pesar de que les significa vivir en la escasez ?
Las conclusiones de los estudios de North son muy reveladoras y si se comparan con nuestra realidad, corresponden a la más prístina fotografía de lo que está pasando en el Ecuador en los últimos años. North sostuvo que las diferencias que obtienen los países en los resultados del desarrollo, es decir, lograr el desarrollo sostenido o mantenerse en el subdesarrollo, no podían simplemente explicarse por un sistema económico bueno o malo. Las economías funcionan dentro de un amplio entorno institucional en el cual, la cultura e ideología, favorecen o perjudican el crecimiento económico de las naciones con el pasar del tiempo: “La historia demuestra que las ideas, ideologías, mitos, dogmas o perjuicios importan “.
Para North el éxito de las reformas económicas en unos países y el fracaso en otros se atribuye a lo que llamó el entorno institucional. Definió a la institución como las reglas del juego. Estas reglas toman dos formas. Las jurídicas, como la constitución, códigos, normas, etc. y las informales, como el código de comportamiento y conducta de la sociedad. Para North, las últimas son más poderosas que las primeras. Las reglas jurídicas pueden ser modificadas en cualquier momento por decisión de los poderes del estado, mientras que las informales, toman mucho tiempo en cambiarse. North decía que dos gobiernos podían decretar reformas políticas, económicas o sociales iguales, pero el resultado podía ser diferente, dependiendo de cómo se las hacía cumplir. En el siglo XIX, todos los países latinoamericanos promulgaron constituciones basadas en la estadounidense. Mientras que ésta nunca ha sido modificada, en el Ecuador vamos por la vigésima.
Dentro del marco teórico de North, mientras las instituciones son las reglas del juego, las organizaciones, como los partidos políticos, sindicatos, burocracia, etc. son los jugadores. A estos últimos les interesa sobrevivir y beneficiarse del entorno institucional y por lo tanto adquirir conocimientos y habilidades que les permita sobrevivir e incluso tratar de cambiar las reglas para incrementar los beneficios que el sistema les proporciona. Para North, aquello que beneficia a grupos específicos, frecuentemente perjudica el desempeño económico de los países. No modernizar la Seguridad Social ¿a quién perjudica y beneficia? Los grandes ganadores son los que controlan el IESS y el gran perdedor es el país, por cierto, porque le impide crear una base de ahorro y por ende no puede invertir en el desarrollo que necesitamos desesperadamente, para salir del atraso.
Como resultado de los problemas expuestos en los párrafos anteriores, según North, las economías se pueden mantener durante muchos años en un sendero de no crecimiento, a pesar de que pudieran existir otros senderos más convenientes para aquellos países. En 1982, el ingreso per cápita de Ecuador era de U.S.$ 1.500 y el de Chile de U.S.$ 2.000. En 2024 el nuestro es de U.S.$ 7.000 y el chileno de U.S.$ 15.000. En 42 años, la brecha que era 500 dólares por habitante creció a 8.000 dólares. Para North, tanto las organizaciones, como las instituciones de todas las sociedades, deben apoyar a las actividades productivas. Es la única forma de vivir en un país lleno de progreso.
