Pongamos el tema sobre la mesa, con honestidad.
La pregunta no es menor:
¿Por qué no despegamos como país, como cantón, como personas, si tenemos todo para lograrlo?
Lo sabes, y yo también lo sé:
cada vez que posponemos una decisión importante, el problema no desaparece…
crece, se complica y se vuelve más costoso.
Y entonces hacemos lo más fácil:
culpamos al pasado.
A los gobiernos anteriores, a los prefectos, a los alcaldes, a los concejales…
a todos, menos a nuestra propia inacción.
Esto no solo pasa en la política.
Pasa en la vida personal y profesional.
En tu carrera ocurre igual:
cuando postergas dar el salto a un rol estratégico,
te quedas atrapado en lo operativo,
viendo cómo otros avanzan, se posicionan, se equivocan… pero aprenden.
Mientras tanto, una voz interna te dice:
“Yo podría hacerlo… pero todavía no.”
Y así reforzamos el estancamiento.
Hoy quiero hablar de eso.
Del costo silencioso del estancamiento,
como país, como cantón y como ciudadano de Antonio Ante.
Vivimos en un cantón con enorme potencial:
recursos naturales, agricultura, textiles, talento humano.
Y, sin embargo, seguimos atrapados en un círculo repetido:
crisis cíclicas, falta de oportunidades
y una calidad de vida que no mejora como debería.
Entonces las preguntas de fondo son inevitables:
¿Por qué no despegamos como nación?
¿Por qué no despegamos como cantón en Antonio Ante ?
¿Por qué no despegamos como individuos?
Porque seguimos haciendo las cosas de la misma forma
y esperamos resultados distintos.
Postergamos decisiones.
Evitamos asumir responsabilidades.
Y cuando el problema explota, miramos hacia atrás buscando culpables.
Culpamos a los gobiernos de Febres Cordero ,Correa, de Moreno, de Lasso.
Luego culparemos al de Noboa.
A los prefectos, a los alcaldes, a los concejales.
A las circunstancias, a la “nueva normalidad”.
Pero la verdad es esta:
acostumbrarnos a la mediocridad también es una decisión.
Mientras tanto, otros países y otros territorios se atreven.
Se equivocan, sí.
Pero rectifican.
Si tienen que cambiar el modelo económico, lo cambian.
Si necesitan reformas estructurales, buscan los mecanismos.
Piensan en grande y actúan en consecuencia.
Por eso hoy vemos países que se posicionan como referentes,
no como patios traseros de nadie:
ni de Estados Unidos, ni de Rusia, ni de China.
Y dentro de nosotros hay una voz que insiste:
“Nosotros también podemos hacerlo.”
Pero esa voz necesita algo más que esperanza.
Necesita decisión.
Necesita liderazgo.
Necesita acción.
El estancamiento no es ruidoso.
No hace escándalo.
Pero erosiona el futuro,
limita oportunidades
y nos roba el tiempo.
Por eso hoy quiero decirlo con claridad daré un paso importante participare como candidato a Alcalde del Cantón Antemio Ante y juntos saldremos adelante.
