Hablar de los jóvenes de forma general no me gusta, no hay muchos datos que evidencien el comportamiento de los jóvenes en nuestro país, menos en el mundo religioso. Le interesa a muy pocos grupos e instituciones ¿Será? Por ello, el camino que sigue la siguiente reflexión es desde mi experiencia en contactos con ellos en la universidad, en la parroquia o en pequeños grupos que me invitan o familias. Una muestra que invita a pensar, es la intención del presente ensayo.
¿LOS JÓVENES SON RELIGIOSOS? Mi respuesta es sí. El punto es qué tipo de religión creen, viven y practican. Eso se puede visualizar en algo, desde mi experiencia en los tipos de jóvenes que hemos formado los adultos religiosos, tarea no especifica de curas y monjas sino de todo creyente que lleva al templo a su hijo e hija.
Así he podido ver a) jóvenes críticos, que cuando escuchan una prédica de la Palabra de Dios, una homilía no se la creen con facilidad, pues necesitan comprobar, experimentar o verificar si la vida del predicador o predicadora avala lo que dice. B) jóvenes ingenuos, que se creen todo, porque así lo dice la autoridad y punto. En su vida profesional o privada no son para nada ingenuos, pero en lo religioso nunca profundizaron. C) Jóvenes apasionados, pues la fe se contagia, vale la pena; sirve para algo, han descubierto en la Palabra que impulsa, anima a la solidaridad, defensa de la ecología, de la dignidad de las personas, refugiados, migrantes, derechos humanos. Esto puede confundirse con el emotivismo de ciertos grupos, pero cuando se es apasionado por una causa, esta se mueve desde dentro, se estudia, se analiza. Es una causa por qué luchar, así la Palabra de Dios ha inspirado a muchos jóvenes a la lucha por la justicia.
D) También hay los jóvenes apáticos no les convence para nada lo que se dice y predica de la Palabra de Dios y de su luz y verdad, no la han descubierto en los que la predican, antes han visto malos testigos, pésimos profetas, que no anuncian ninguna novedad, que no denuncian ninguna injusticia o atrocidad humana. E) Hay los jóvenes en búsqueda que aún no se han encontrado con la Palabra VIVA Y EFICAZ DE DIOS, revelada en Jesucristo y testimoniada por sus testigos y profetas de la comunidad que nos legó la Biblia.
Para ENCONTRARSE CON LA PALABRA DE DIOS mucho dependerá de las FORMAS que hemos construido y consolidado históricamente la fe. Las formas jerárquicas-piramidales de la institución eclesiástica, similar al de las sociedades inequitativas producen ingenuos, fanáticos o apáticos. Las formas más horizontales, circulares se acercan a la sinodalidad, fraternidad del evangelio, de las sociedades más democráticas. Cada vez son menos, pero las hay. Producen personas críticas, apasionadas por un ideal, y están cerca de las personas en búsquedas.
Lo esencial de la religión es el movimiento espiritual que conecta con algo grande, trascendente del ser humano, que despierta lo mejor de su humanidad y que lo invita a buscar y hallar al Dios vivo y verdadero y no quedarse en palabras, imágenes, peor ritos y doctrinas, sino un ENCUENTRO que genera una historia, un relato que hace pensar en lo profundo de la vida y del ser. La Religión es Espíritu, tiene que ver con la espiritualidad lo que permite navegar sobre las aguas asumiendo los riesgos de la vida, siendo el capitán y el marinero que manejan y construyen la aventura de creer, vivir, amar.
Hoy domingo 25 de enero la Iglesia Católica celebra el día de la Palabra de Dios es un momento muy oportuno, instaurado por el Papa Francisco en 2019 para revisar cómo estamos contagiando la fe, viviendo el Encuentro con la Palabra que se hizo carne, porque acampó y camina entre nosotros para seguir contando historias y cambiando vidas.
La Palabra de Dios narrada en las ESCRITURAS no es letra, no es ley. Es fuente de vida – Espíritu. No son anécdotas antiguas sino relatos inspiradores. No son unas cuantas páginas sino un mar inmenso de un amor infinito que me atrae por las bellezas de sus experiencias y metáforas que me hacen pensar en lo profundo. No es una red que me enreda sino una ola que me empuja, mueve si la sé surfear. Y muy lejos de ser colecciones de un museo/biblioteca, la Palabra de Dios es revelación del misterio de la vida, del encuentro con el amor que calienta el corazón e invita a compartir lo que soy, lo que espero, lo que me anima. ¿Acaso no ardía nuestro corazón, cuando nos explicaba las escrituras? (Lucas 24).
El Cardenal Carlo María Martinni sj (+) En su arquidiócesis de Milán formó la escuela bíblica más grande del mundo, en donde por varios años, y cada semana iban muchos jóvenes a escuchar sus itinerarios de la fe. Así narraban las historias de David, pecador, pero creyente también. Los encuentros del Papa Francisco con jóvenes los llenaba de esperanza al sacar de los textos bíblicos inspiración para que los jóvenes transformen sus vidas. Así les decía: ¡Jóvenes hagan líos! ¡No tengan miedo de fracasar! Tengan miedo de vivir encerrados o balconeando la vida (mirarla desde un balcón) y no jugársela por algo distinto. Y esto es para todos, todos, todos.
Hoy día de la Palabra de Dios ¿cómo vivo mi encuentro con el fuego del Espíritu de Dios que me da calor, luz y energía?
Para pensar
¿CÓMO ME ENCUENTRO CON EL DIOS VIVO?
Una forma es por su Palabra revelada en la Escritura
¿QUÉ TIPO DE HOMBRE Y MUJER SE PUEDE ENCONTRAR CON DIOS?
El que lee con coraje e interés la Palabra de la Escritua
¿A DÓNDE ME LLEVA SI LEO LA PALABRA?
A navegar en las profundidades de la vida y del ser humano
