12 febrero, 2026

Continuación de recuerdos de mis viajes

La empresa en la que yo trabajaba se dedicaba a la exportación y venta de artesanías. Estas se comercializaban en almacenes establecidos en Quito, Cuenca, Loja y Guayaquil.

En Quito existían cinco almacenes; en Cuenca, uno; en Loja, uno; y en Guayaquil, uno. En total eran ocho.

En todos estos almacenes vendíamos artesanías del Ecuador, tanto de la Sierra como del Oriente. Los productos que se exportaban eran, en su mayoría, del Oriente, y una parte provenía de la Sierra.

Las artesanías de mi país, Ecuador, son muy hermosas y conocidas; tienen mucha acogida tanto a nivel interno como fuera del país. Estas artesanías eran hechas a mano por los propios habitantes de los pueblos.

Por ejemplo, en la Sierra hay un cantón de la provincia de Tungurahua que se llama Otavalo. Todas las artesanías son elaboradas a mano por las familias indígenas que habitan allí; son muy conocidas y además elegantes, especialmente las bufandas y chalecos. Las faldas y los sacos de cuero tienen mucha acogida en Europa.

Fui invitada muchas veces a ferias en varios países para vender nuestras artesanías, ya que ese era el objetivo de los viajes.

Estuve en Madrid (España), en una feria donde tuve la oportunidad de dar a conocer y vender los productos del Ecuador. Madrid es una ciudad cosmopolita y multifacética. Como capital de España, es muy acogedora, y el madrileño es muy dado a brindar atención a todo el que llega. Los expatriados son atendidos de manera excelente.

En Madrid hay muchos lugares para conocer, como el Museo del Prado, el Parque del Retiro, la Plaza Mayor, la Gran Vía y el Palacio Real.

Luego de conocer algunos sitios muy hermosos, me dedicaba de lleno a vender las artesanías, dialogando con empresas a las que les agradaban nuestros productos. Al terminar la exposición diaria, salíamos a recorrer la ciudad para conocer mejor Madrid. Tuve la suerte de conocer personas excelentes; todas se comportaban con mucha educación y cultura.

Después de vender las artesanías, regresaba a Ecuador, feliz de haber hecho buenos negocios beneficiosos para mi empresa y esperando la siguiente feria.

La segunda vez que viajé a España fue a la feria en el puerto de Tenerife. Es un lugar encantador, conocido como el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, ubicado en la capital de la isla de Tenerife, en las islas Canarias de España. Es un punto importante de conexión marítima internacional.

No existe un solo puerto en Tenerife, sino varios; sin embargo, el principal es el de la capital. En este puerto, muy hermoso, fui invitada a exponer las artesanías ecuatorianas.

Me hospedé en un hotel muy bonito llamado Las Águilas. Tenía todas las comodidades, una vista preciosa y una atención excelente. La exposición de las artesanías se realizó en un lugar también muy bonito.

Debo mencionar que esta feria era compartida con otros países, con los cuales casi siempre coincidía en los distintos destinos que visitaba. Por lo general, las ferias duraban quince días.

Luego entrábamos en la etapa de negociación de los productos y, después de ello, nos alistábamos para regresar cada uno a su país, despidiéndonos hasta la siguiente feria.

La próxima fue en La Habana, Cuba. En el siguiente artículo les contaré lo referente a la exposición de las artesanías ecuatorianas en la feria cubana.

1 comentario

  1. ¡Excelente artículo, como todos los que escribe la señora Gloria! Es increíble lo colorida, interesante y llena de experiencias que ha sido su vida.

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