12 febrero, 2026

Espiritualidad Lasallana: Devoción a San José

Es posible que el anuncio de esta «devoción” te haya desconcertado. Tal vez nunca se te había ocurrido. Y lo que es más curioso, ni siquiera viene mencionada en el Estilo de Vida. San José no aparece en ningún rincón de artículo. . . En realidad, esto nada tiene de nuevo.

En el mismo Evangelio, San José es la misma discreción Lo justo que haga falta para poner de relieve la misión de María y la defensa de Jesús Y sin embargo, San José para nosotros, los que somos hijos de la Salle, representa mucho. Como que, de entrada, San José – no sé si lo sabias – es el Patrono principal de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.

De ahí, que algo se nos tiene «que pegar» a nosotros, de este patrocinio especial. Por lo menos, indaguemos por qué San José tiene que ver con nuestras vidas.

Porque nos importa llegar a descubrir las razones que le llevaron al Fundador a quererle, y a venerarle.


¿Un poco de historia?

Cuaresma de 1719. Se venía San José (19 de marzo). La Salle supo entender como nadie la gloriosa significación de San José en la Sagrada Familia. La inmensa santidad del «obrero de Nazaret» en el que vió muchos puntos de contacto con la vocación del Hermano. Le llamó siempre «el gran San José».

Y le confió el Instituto, como primer protector. La Salle estaba enfermo. Grave. Y se venía San José.

Si por lo menos pudiera celebrar… Si San José quisiera… Y la noche antes, sobrevino tal mejoría que pareció milagrosa. Y después de una noche dormida en paz, vino la mañanita cuajada de milagro. El santo se levantó solo y bajó a la iglesia, donde muchos lloraban de alegría.

Los Hermanos ya fabricaban ilusiones. .. y en el altar, lleno de flores y luces, sonríe el buen Patriarca. «‘Introibo al altare Dei…» El santo viste sus mejores ornamentos… “Gloria in excelsis Deo»‘   y la misa sigue lenta y devota hasta el credo. Entonces el santo se vuelve y les dice su homilía. Esto es soberbio. Toda la capilla en silencio denso, escucha. No se le pierde sílaba. Habla con la convicción de siempre, con más unción que nunca. De San José… Empieza con largo silencio que les envuelve a todos en mirada cálida.., luego sonríe. ..Y todos sonríen con los ojos brillantes…

Y Siguió la Misa. Comulgaron de su mano. Dio gracias con el rostro encendido «como querubín’.

..Y San José ya no hizo por ahora nada más. Permitió que la muerte se acercará y pisoteará esperanzas… El Santo se sintió otra vez enfermo y empezó su purificación definitiva.

Qué vería La Salle para proponer a sus Hermanos este Patrocinio especial?
Qué podemos ver nosotros en San José para sentirle modelo?

Tomado del boletín Lasallano

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